Épisodes

  • SABINA: 24 DISCOS Y 500 NOVIAS
    Oct 12 2025
    JOAQUÍN SABINA 24 discos y 500 novias danzar entre el crapulismo y la virtud, Sabina, se ha colado en el corazón de millones de personas. Quizá no te apasione, pero te sabes sus canciones. O sí. Te maravilla que, a pesar de sus 24 discos oficiales; de letras inmortales, de sus niñas que ya no quieren ser princesas, este trovador innove siempre. Que su público sepa lo que toca en los conciertos desde los primeros acordes. Sabina es un grande y los sabinistas, también. El andaluz de Malasaña pisó el acelerador tantas veces, que el en 2001 su salud dijo, hasta aquí. Desde entonces sólo piensa en las drogas con nostalgia. De abandonar los chupitos ni se hable. El tabaco aún le acompaña. Intentó dejarlo durante ocho meses. Los más largos de su vida, confiesa. Sin embargo, Sabina es un adicto a las emociones, a sus retos, a los escenarios, al olor de los bares, a las aventuras vividas y por vivir. Joaquín nació en Úbeda un 12 de febrero de 1949. De padre policía, su espíritu romántico, aventurero e idealista nunca le ha dado tregua. Su ingenio para las buenas frases y lapidarias canciones ha financiado su pasión por la vida y las mujeres. Su primera rebeldía fue perseguir a la novia germinal hasta Granollers, donde su pudiente y conservadora familia la había enviado, en la huida imposible de la efervescencia juvenil. Se llamaba Chispa y su padre era notario. Sabina la persiguió la raptó durante unos días en el Valle de Arán. Fuegos artificiales y chinpún. Por entonces, ya le acompañaba su amor por los poetas Fray Luis, Manrique, Hierro y por los escritores malditos: Proust, Joyce. Tras acabar su reválida, Sabina cambió reloj de pulsera por guitarra y ahí comenzó todo. Vallejo y Neruda acompañan sus estudios de filología románica en Granada. Se afilia al Partido Comunista para luchar contra el dictador. Su propio padre le detendrá. Mejor él que otro. Se une al colectivo Poesía 70 con voces tan destacables y tristemente ausentes como Carlos Cano y Luis Eduardo Aute. Un cóctel molotov lanzado contra el BBVA le manda al exilio con un pasaporte falso. Vivirá en París como ocupa durante un año. Le acompaña Lesley, quien le consigue una entrevista con el Daily Mirror para dar a conocer su situación. El objetivo: volver a España sin que lo fusilen. De allí marchan a Edimburgo. Abandona a Lesley rumbo a Londres donde vivirá de lo suyo: tocar en bares, en el metro. Circula la leyenda de los cinco dólares de propina que le regaló George Harrison, que si los enmarcó, que si se los bebió. Poco importa. Aquellos años, Sabina fue un magnífico gestor cultural que promovió cientos de actividades para los expatriados. También acogió a terroristas de ETA “gente muy simpática que luego pegaban tiros en la nuca”. Algo de lo que se ha arrepentido amargamente. Es en Londres donde graba su primer disco. Lo tituló “Inventario” y casi, uno a uno, vendió las 1000 copias que hizo. Tras la muerte de Franco, Morán, que por entonces era cónsul en Londres, consigue su regreso sin represalias. Eso sí, Sabina tuvo que hacer la mili y le tocó Mallorca, acompañado de la que ya era su esposa. Trabajó de periodista en el Diario de Mallorca. Pudo haberse quedado pero no. En esta ocasión la mujer de su vida es una argentina llamada Lucia Inés Correa. En España le espera un contrato con la CBS, los años de La Mandrágora, las colaboraciones en TVE de la mano del gran García Tola. Las etiquetas disgustan a Sabina y la primera discográfica lo tenía encorsetado entre lo de cansautor y poeta. Esto le quedaba grande. Su segundo disco “Malas compañías” cuenta con dos de sus grandes canciones: Calle Melancolía y Pongamos que hablo de Madrid, que ya había popularizado Antonio Flores. De esta época también es la archiconocida Con las manos en la masa. Su popularidad crece y crece. 1985 es un año de cambios. Empieza con Ariola, deja a Krahe, comienza con la banda Viceversa, su primer disco en directo cuenta con la colaboración de sus amigos Gurru, Solfa, Aute. Se enfada con el PSOE y con González, le dedica “Si te he visto, no me acuerdo”. En el 87 y 88 ven la luz dos álbumes muy exitosos. Hotel, dulce hotel venderá 400 mil copias en España. El hombre del traje gris lo llevará de gira por Argentina, México y Venezuela. Produce ese año también un disco a Los Chichos y funda Ripio, junto a Pancho Varona, para gestionar los derechos de autor de sus temas. Entre el 89 y el 92 tiene a sus dos hijas, fruto de la relación con Isabel Oliart. Justo en el año de las olimpiadas Sabina inicia una de las relaciones más locas de su vida con la entonces modelo Cristina Zubillarga. Se dice que es la musa de canciones como Y sin embargo, la favorita de Sabina En el 96 Yo, mi, me contigo multiplica sus éxitos. Venderá 80 mil copias en una semana. La gira constará de más de 30 conciertos en diferentes puntos del continente americano. Conocerá a Fidel. De fondo ...
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    18 min
  • VARGAS LLOSA: FICCIONES VERDADERAS
    Jun 16 2025
    Varguitas le rezó a una foto de su padre durante diez años. Le habían contado que estaba muerto. Al cabo de este tiempo regresó y lo arrancó de su infancia consentida por los abuelos, los tíos y su preciosa madre. Por entonces, vivían en Piura, donde el abuelo ejercía de prefecto. El padre, Ernesto, abandona a Dora Llosa en el quinto mes de embarazo. Se había enamorado de una alemana y esa foto a la que dedicaba sus plegarias Marito era el único legado del progenitor. Conocer y soportar a su padre fue el gran trauma de Mario. Simulaba dormir, vestido bajo las sábanas, para evitar su presencia en el hogar familiar donde la violencia era el pan nuestro de cada día. Los hijos de padres violentos son escapistas profesionales. Ahí descubrió la ficción como forma de adaptarse a la realidad. En el Colegio La Salle sufrió un intento de abuso sexual por parte del padre Leoncio. Dejó de creer en Dios para amar a las mujeres. Ernesto envía a Marito al Colegio Militar Leoncio Prado con el objetivo de alejar el fantasma de la literatura. No lo consiguió. Leyó más que nunca y comenzó su carrera de escritor profesional: redactaba las cartas que sus compañeros enviaban a las novias y hacía relatos pornográficos para que los muchachos calmaran sus ansias. A los 16, trabajará como periodista para el diario limeño La Crónica. Se inicia en la vida adulta: sale con sus compañeros de farra y cada viernes visitan el prostíbulo habitual. Mario se marcha al año siguiente con su tío Lucho para terminar sus estudios de secundaria en Piura. Ya en la Universidad, el joven Varguitas se interesa en política. Es por este tiempo que aparece alguien importante en su vida: el historiador Raúl Porras Barrenechea quien le enseñará a ser meticuloso y perfeccionista al extremo. Esta metodología le acompañará toda su carrera literaria. En 1955 conoce a Julia Urquidi, su tía política, hermana de la mujer de Tío Lucho. Recién divorciada, Marito le hará de chevalier servant. Lo que comienza como paseos inocentes se transforma en una apasionada relación que termina en boda y problemas. Ernesto amenaza a Mario. Si te casas con ella, te mataré como a un perro. Gana un concurso literario con el relato titulado El desafío. El premio son 15 días de estancia en la capital francesa donde Mario marcha solo. Su vocación literaria y su pasión por París van a la par. Tío Lucho le pagó otras dos semanas de estancia. Después, una beca de la Universidad Complutense le lleva a Madrid donde Vargas y Julia se instalan. Ella siempre le alienta en su carrera como escritor. Regresan a París, esperanzados por otra beca que no llega. Sin embargo, esto no le desanima. Diversas ocupaciones les mantienen. Una de ellas, en la radio pública francesa, con un programa de noticias en español. Las cosas marchan y el joven matrimonio acoge a la prima Wanda, primeramente. Después llegará Patricia, de quien se enamorará y será su mujer oficial por 50 años. La prima Wanda muere en un accidente de avión. Una tragedia que marcará a la familia. La relación entre Julia y Vargas ya no es buena. Antes de Patricia hubo otras. Julia se empastilla para escapar al desamor. Las facturas del hospital son cuantiosas y el afán del escritor por las féminas no cesará en ningún momento de su vida. Antes, Carlos Barral se queda fascinado con La ciudad y los perros. Con este libro Vargas ganará el Premio Biblioteca Breve, que marcará el denominado inicio del boom latinoamericano. El resto es historia. Una no puede por menos que conmoverse de este Mario imponente al leer su último trabajo, Los vientos. Un retrato fidedigno de la vejez que se me antoja el colmo de la humildad. Una llora con él, con ese hombrecito nostálgico de amores magníficos en plena juventud. Ese viejecito en lágrimas que deambula por las callejas de Madrid intentando encontrar el camino a su apartamentito. Conocí a Varguitas en Murcia, ambos pasamos un semestre en el recinto de Río Piedras, esa feliz coincidencia le hizo salir de su envaramiento con los desconocidos. “Qué lugar tan magnífico”, dijo con una esplendorosa sonrisa.
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    28 min
  • Rosalía, la reina valiente
    Mar 26 2025
    Carne de polígono y extrarradio. Qué carne dirán algunos. La determinación de Rosalía se fraguó entre el estruendo de la carpintería metálica de su madre y Camarón que sonaba por soleares en los coches de sus amigos. Rosalía es flamenca y todo lo que se proponga. Ella no es de ningún sitio y de todas partes. Ninguna estirpe de cantaores la precede, no hay genealogía en su arte. Sólo hay verdad y pasión. Y genio. Hoy se la rifan las grandes firmas de moda para que vista sus marcas y pasee sus bolsos. Hoy la vida es regalada pero antes no. Antes fue el colegio, y el padre que la animaba a actuar ante los familiares. Rosalía cantaba con los ojos cerrados por su timidez. Antes era pagar a sus palmeros, costearse sus primeros discos y videoclips. Rosalía es hija de la mezcla, como tantos artistas referentes del flamenco florecidos en Cataluña. La determinación y la dureza del barrio. El valor del dinero ganado con el sudor de la frente. La cultura del trabajo de los que llegaron sin nada y prosperaron gracias a su esfuerzo. Con su disco El mal querer ha roto las estrictas murallas de la cátedra. Ha cambiado los acentos en las palmas. Ha mezclado los jaleos con el autotune y ha demostrado que el arte no es de nadie y es de todos. En todo caso, el arte es de los artistas. Rosalía Vila Tobella nació en 1993. Sorprende que con apenas tres discos sume todos los premios importantes de la música. O no. Es grato encontrarse con la chispa eterna entre tanta producción grandilocuente. La joven tiene prisa. Es imparable. Con 17 años apareció en Tu cara me suena y la descartaron. Es verdad que Rosalía desafinó porque intentó cantar y bailar al mismo tiempo. Mírenla ahora. Es la reina de la afinación. Es la reina de las coreografías. Rosalía se rompió de tanto intentarlo. Tuvieron que operarla de sus cuerdas vocales y permaneció dos años en silencio. Vaya una lección de vida, Rosa ¿Qué cosa más terrible le puede suceder a una cantante adolescente? Vaya que sí aprovechó los años de reparación. Si eres buena en el flamenco, podrás cantar todo lo demás. Sus primeros pasos en este arte fueron de la mano de José Miguel Vizcaya, El chiqui de la Línea, que sólo admite a un alumno por año. Hizo muchos bolos con palmas. Actuó junto a Chicuelo, cantó en el espectáculo De Carmen; también lo hizo con La Fura y fue telonera de Miguel Poveda. A la niña Rosalía ya no se le podían poner faltas. Su álbum debut Los Ángeles, junto a la alternativa guitara de Raül Refree, le valió una nominación a los Grammys. Rosalía cantó a la muerte con hondura. Su Hija de Juan Simón toca el alma y la piel. Luego llegó El Mal querer. Un discazo que seguro pasará a la historia. Y que brame la ortodoxia. También molestó La leyenda del tiempo de Camarón y ahí lo tienes. Siempre da gusto escucharlo. El segundo álbum fue su trabajo fin de carrera en la Escuela Superior de Música de Cataluña. El Malamente y su tratrá consiguió 4 Grammys latinos y otro americano como mejor álbum rock, urbano, alternativo y latino. Vemos a Rosalía en chándal, subida en camionetas, presumiendo de sus raíces urbanas. La joven tomó el Romance de flamenca del siglo XIII y lo convirtió en un canto contra la opresión a las mujeres. Hizo mundialmente famosa a La Repompa y su “chalichali”. Después, la pandemia nos encerró a todos. Rosalía con todo su éxito en la mano se montó un parque atracciones y creó Motomami. Un disco que yo apenas entendía. Ni flamenco, ni reguetón, ni todo lo contrario. Minimalista, divertido, con algo de rollo japonés. Más Grammys. Sacó temas como Con altura (iré joven a la sepultura) o La despechá que todos nos sabemos de memoria. ¿Qué será lo próximo? Rosalía es ya nuestra Edith Piaf. Triunfa, gana pasta (dios nos libre del dinero) sigue fiel a los suyos, trabaja con su madre y su hermana. Su lista de amoríos crece: C-Tangana, Rauw Alejandro, Hunter Schafer, Jeremy Allen White ¿Quién vendrá después?
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    13 min
  • Camilo Sesto. Camilo Superstar
    Jan 23 2025
    Camilo Superstar Camilo Sesto fue devorado por la anécdota. El Mola mazo, las interminables operaciones de estética acabaron por desdibujar la memoria de uno de los artistas más grandes que ha dado este país. Camilo, de voz impresionante, de interpretación contundente, apasionada. Camilo, productor musical y compositor de éxitos para otros artistas. Camilo valiente: gastó todo su dinero e hipotecó hasta la casa que regaló a sus padres para poner en el escenario del Alcalá-Palace un musical de Andrew Lloyd Weber: Jesucristo Superstar. Él y aquel joven equipo formado por Nacho Artime, Jaime Azpilicueta y Teddy Bautista hicieron historia. La obra molestaba a Carrero Blanco y Arias Navarro. Los censores pactaron hasta el largo de las túnicas femeninas. El ex mánager de Camilo también movió sus hilos para entorpecer su estreno y los jóvenes Guerrilleros de Cristo Rey, amenazaban a los espectadores y lanzaban huevos a la puerta del Teatro. Muere Franco y el luto oficial paraliza otra vez la producción. Por encima de la cerrazón dictatorial estaba el talento joven, casi ingenuo. Y una fuerza imparable. Los creadores recurrieron a fórmulas para atraer al público: inventaron un bono que incluía autobús y entrada. Las monjitas acudían en masa a ver a este Jesucristo guapo; los lastimados, los enfermos, se aferraban a Camilo Superstar, como un salvador cualquiera que cura heridas y males. Tras cuatro meses de dos funciones diarias, retoma sus compromisos de cantante de masas. Gillette le pagó 50.000 dólares por afeitarse la barba crística para un anuncio de la marca. El dinero se destinó a los huérfanos. A pesar de todo, el capricho de Camilo cubrió gastos y poco más. Quedó de manifiesto su portentoso registro vocal, su magnífica interpretación, inmortalizada en un disco, y ese Getsemaní metalero que incluirá para siempre en su repertorio. Por supuesto, Camilo ya era otra persona. Su transformación le llevó a lucir el superstar hasta el final de sus días. Camilo nace en Alcoy y es el sexto de sus siete hermanos. Su padre es electricista, su madre, ama de casa. Comienza en el coro de Los Escolapios, donde estudiaba. Su infancia la recuerda entre ensayos infinitos y actuaciones. Le tomó algo de manía al canto porque le robaba todo lo demás. No había domingos de asueto ni partidos de fútbol. De hecho, él quería dedicarse a la pintura. Después hará bodas, bautizos, comuniones y covers de los Beatles con su grupo Dayson. Sí, como la marca de aire acondicionado. La banda marcha a Madrid. Regresan pasado un año. No consiguen cerrar los bolos necesarios para sobrevivir. Camilo, con su fe alcoyana, se queda. Hará coros y tocará instrumentos para otros artistas, pintará cuadros que alguien venderá en El rastro. Montará otro grupo: Los Botines. Aparecerá en una inenarrable película protagonizada por Miguel Ríos: El flautista de Amelín. En 1967 ocurre algo inesperado. Acompaña a un amigo al casting de Los chicos del Preu y Pedro Lazaga lo escoge como uno de los protagonistas. Este papel le dará popularidad. Es casi una premonición de su futuro cercano. En 1970 —todavía como Camilo Blanes y con Juan Pardo como productor— graba un primer sencillo titulado Llegará el verano. El sencillo sale en otoño, ejem. Por supuesto, aquello no funcionó. En 1971 llega Algo de mi, compuesta a medias por Pardo y él. Esta canción le llevó a lo más alto de las listas de ventas en Argentina y España. Recuerda Camilo que España se resistía, sin embargo, el éxito ya estaba en su camino. A partir de ahí se suceden los números unos y al menos quince canciones que todos conocemos, que se repiten en las celebraciones familiares. Auténticos himnos en algunos casos, como Perdóname o Vivir así es morir de amor. Camilo, cuestionado por sus maquillajes, que no, que no se maquillaba le repetía a Pilar Eyre. Camilo, cuestionado por su sexualidad “a mi me encantan las señoras”. Camilo recibido como los Rolling Stone en todas las televisiones y escenarios de America Latina. Camilo, enamorado de su familia, viajaba con las alianzas de sus padres como amuleto. Camilo, pone sus cinco sentidos en ser el mejor padre, papel que desarrollará con fervor e inciertos resultados. Camilo eterno. Camilo Superstar.
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    22 min
  • Cecilia. Dama infinita
    Oct 24 2024
    Cuando mi amigo Calderón hablaba de Cecilia asomaba a sus ojos cariño, admiración y cierta nostalgia. Él, como muchos de sus coetáneos, músicos, amigos y fans se quedó atrapado en esa rueda de hámster del estupor. La muerte debería estar prohibida a determinadas edades. Cecilia se llamaba en realidad Eva Sobredo. Era una mujer moderna, culta, mona y con un talento fuera de lo común para la música y las letras. También pintaba. En su segundo álbum aparecían algunos de sus cuadros. Murió en un accidente de tráfico con 27 años. Su pianista y conductor no vio el carro con bueyes que atravesaba un camino secundario de una Zamora sin luces rurales. Eva-Cecilia estaba en el mundo muy consciente. Con el afán de cambiar las cosas. Sus letras eran atrevidas, inteligentes, divertidas, poéticas, feministas —de muy negros lutos ellos— callejeras, existencialistas. Como había que esquivar la censura franquista, su padre, a la sazón diplomático y militar, le aconsejaba como bordear los límites de la tontería dictatorial. Sorprende como algunas joyas de la música sobrevivieran intactas. “Yo no quiero vestir sedas de soltera, santos de madera: eso no es para mi”. O el desgarrador ¿Quién pasó tu hambre? /¿Quién bebió tu sangre cuando estabas seca? De “Mi querida España”. Eva siempre fue la pizpireta de ocho hermanos en un hogar muy musical. Su abuela era concertista de piano y casi todos tocaban algún instrumento. Su infancia diplomática la llevó a lugares tan dispersos como Jordania, Argelia, Reino Unido, Portugal, Estados Unidos. En esta Españita rancia, Cecilia era un soplo de aire fresco, con sus versiones de Dylan y su perfecto inglés. Ganó un concurso nacional de cantautores a los 16 años y aunque ya había empezado sus estudios de Derecho, todo lo abandonó para dedicarse a su arte. Su primer compañero musical fue Julio Seijas. En el 71 firma su primer contrato con la CBS. Allí es cuando deciden llamarla Cecilia, porque había otra estrella de la época con su nombre, Eva. Los inspiradores fueron los Simon and Garfunkel que habían lanzado una famosa y exitosa canción que se titulaba así: Cecilia. Su primer sencillo no tuvo mucho éxito, pero sí que marcó la diferencia porque Eva no se parecía a nadie. No hacía canción francesa, en todo caso, algo así como un bluessy-folk, incluso por ahí existen grabaciones con un tono funk, rescatadas del olvido por dos trabajos póstumos que hizo Juan Carlos Calderón sobre ella. El primero de ellos —que pasó un poco desapercibido— sorprende. Escuchamos la voz de Cecilia con arreglos muy modernos en Sister of sand. En el 72, sale a la venta su primer álbum con una protagonista “Dama, dama”, que criticaba el falso puritanismo de esa puntual cumplidora del tercer mandamiento/algún desliz en el sexto (lo de inconexo lo tuvo que poner por la censura). También estaba ese “Nada de nada”: una brisa sin aire soy yo, nada de nadie. En la portada de este primer disco, Cecilia aparece con un guante de boxeo. Toda una declaración de intenciones. El segundo contenía temas como Mi ciudad, o Andar. Este es un trabajo que destila tristeza; Cecilia canta a la guerra, el suicido, a los amores fugaces: quiero tu sombra junto a mi sombra/tu peso tibio sobre mi almohada/ decir en silencio, decir sin palabras/ tu boca dulce mi boca amarga. CBS decide que Cecilia vaya al festival de la OTI. Prácticamente la obligan. Calderón es el compositor y ella le confiesa que no se siente cómoda cantando algo que no sea suyo: pues hazlo tuyo, haz la letra. Así nace Amor de medianoche. Queda en segunda posición. Él será también arreglista de su tercer y último disco “Un ramito de violetas”, donde encontramos otros grandes éxitos de la cantautora. Y ya no hubo después. La noche del bolo en Zamora salieron con prisa porque tenía que estar por la mañana en la discográfica. Después llegaron los discos póstumos, los homenajes. Calderón nunca me contó nada del día después, cuando sonó el teléfono de su casa y le dieron la fatídica noticia de su muerte. Quizá se quedó colgado en la rueda de hámster, como nos deja en suspenso la muerte inesperada de alguien a quien apreciamos.
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    12 min
  • Serrat, Cantor mediterráneo
    Jun 16 2024
    Serrat es de todos, por eso escribir sobre él, resulta de una osadía tremenda. Serrat es inabarcable. Hace poco recibió el Premio Princesa de Asturias. Se suma a una cincuentena de reconocimientos por todo el mundo. Este poeta, trovador infatigable ha recorrido tantos caminos, ha cantado, tanto que resumir su obra es otra osadía. Y si encima le respetas, te sabes sus canciones y le has entrevistado en alguna ocasión, cuesta. El apellido Serrat sincretiza las emociones, los versos, los momentos, las palabras grabadas incluso en joyas familiares. Sí, es nuestra banda sonora y su vida también es la vida de este país que se llama España. Joan Manuel nace en el seno de una familia obrera en 1943 de padre catalán y anarquista y madre aragonesa, de Belchite. Joan espumó en el Poble Sec pero recuerda pasear entre ruinas para ir a por el pan cuando visitaban el pueblo de Ángeles Teresa en verano. Ese pueblo arrasado tantas veces donde, dicen, aún flotan los fantasmas. La destrucción de la posguerra marcó la niñez de un Serrat que amaba las coplas de la madre, que soñaba con ser alguien para comprar un coche grande. Para eso estudió minería e ingeniería agrícola. El niño-joven del Poble Sec vivía en 40 metros cuadrados que compartía con 15 miembros de la familia. Eran tiempos de ayudarse, de solidaridad y amor. De los canturreos con Teresa pasó a la guitarra. En sus tiempos de universidad ya hizo una aparición en Radio Barcelona y pronto llega el primer disco. Se le conoce como uno de los pioneros de la Nova Cançó y forma parte de Els Setze Jutges. Sus primeras canciones defienden el catalán en un tiempo de dictadura. De aquella época son Matinada y Paraules de amor. En 1968 decide cantar también en español. A pesar de las críticas, siguió adelante. Era su otra lengua materna y no había más que hablar. Se tituló La paloma, cantó el famoso poema de Alberti, musicalizado por Carlos Gustavino. De este álbum es Tu nombre me sabe a hierba y Titiritero, con arreglos de Juan Carlos Calderón. Son años donde un guapetón Serrat aparece en las portadas de las revistas y en películas de la época. Quizá, destacable Mi profesora particular por el guión de Juan Marsé y Jaime Gil de Biedma. Luego llegó Eurovisión. Cuando ya estaban montadas todas las promos del Lá, Lá, Lá, compuesta por el Dúo Dinámico, decide que si no canta en catalán, no participará representando a España. Se dice que esto formaba parte de una maniobra publicitaria para no perder a su mercado catalanista. Sea como fuere, allá que fue Massiel y ganó. En 1969 llega Penélope, compuesta en colaboración con Augusto Algueró que triunfó en el Festival Internacional de la canción de Rio de Janeiro y le abrió para siempre las puertas de Latinoamérica para siempre. Ese mismo año nace su hijo Queco y se publica el grandioso álbum dedicado a Machado. El mercado hispano también le permite burlar la censura de algunas de sus canciones de Mi niñez (1970) que se publicarán sin los cambios de los censores. Ese año varios artistas se encierran en el Monasterio de Montserrat por el proceso de Burgos. Poco después llega Mediterráneo. Un álbum histórico de nuestro país. Una auténtica joya de la música que contiene canciones como Aquellas pequeñas cosas. Estuvo durante un año entero en la lista de los 10 discos más vendidos. Serrat siempre ha expresado su oposición al fascismo franquista, lo cual le valió detenciones y multas. En 1975 llegó el procesamiento de once militantes del FRAP y de ETA, cinco fueron fusilados. El artista condenó los hechos desde México. Y allí se tuvo que quedar durante un año porque lo declararon en busca y captura. Durante ese año no compuso, se dedicó a hacer bolos de bajo coste con una camioneta a la que llamaban La gordita. Ella y Violeta Parra fueron sus aliadas. Y Camilo Sesto, que le enviaba dinero para que no pasase mucha falta. A la muerte de Franco regresó sin hacer mucho ruido y retomó su vida. Hace un disco-homenaje al poeta Papasseit. En el 78 se casa con Candela Tiffón y un año después tiene a su primera hija María. Una vez aprobada la Ley de Amnistía se integra de lleno en la sociedad y hace campaña en favor del PSOE En 1981 ve la luz un de los discos más redondos de Serrat “En tránsito”
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    15 min
  • Paco Rabal, el buen compañero
    Apr 16 2024
    Rabal es Azarías y su Milana bonita. Es el torero Juncal y su gracejo a la antigua. Es el director de cine salido que acosa a las actrices desde su silla de ruedas en Átame Es Goya; es Ginés en Truhanes. Es Jorge en Viridiana, e Hyppolite en Belle de Jour. Más de 200 películas. Más de 20 participaciones en series televisivas. Pero, sobre todo, Paco Rabal era de Águilas. Nunca desaprovechaba ocasión para hacer bandera de su tierra, que abandonó a la edad de seis años. De padre minero y madre molinera, la familia buscó la prosperidad en Madrid. Paco fue un niño-adolescente que ya se ganaba la vida en la capital en oficios sin mucha pompa. Vendiendo golosinas primero y después en una fábrica de bombones. Por la noche se sacaba sus estudios en el Colegio Nuestra Señora del Recuerdo. Como mucha gente sabe, Rabal llegó al cine por la electricidad. Era ayudante de aquello de los cables y demasiado buen mozo para pasar desapercibido: enseguida hizo de extra. Rafael Gil le da sus primeras frases. En el 47 llega su papel protagonista en Sor Intrépida. Ese mismo año se enamora de Asunción Balaguer a quien conoce en la Compañía de Teatro Lope de Vega. Sus grandes valedores para estrenarse en las tablas son Dámaso Alonso, Luis Escobar y José Tamayo. Paco también fue Enrique III, Edipo y Julio César, entre otros muchos papeles. A Paco le costó mucho el oficio de la fidelidad. De hecho, la agencia de contratación que montó la familia Rabal se denominaba “Picaflor”. El actor asumía con naturalidad su defecto. Con la misma naturalidad se marchaba a rodar en inglés: Pero Paco ¿tú sabes inglés? No, pero tengo buena memoria. Buena es quedarse corto. La memoria de Paco siempre fue prodigiosa. Aliada perfecta para trabajar tantas décadas en grandes producciones. La de los 70, quizá, fue la más floja. El actor andaba medio acomplejado por la cicatriz que le dejó un accidente de coche. Él y Emma Penella volvían de alguna fiesta nocturna en un Mercedes. Era el año 1963. Lo primero que dijo cuando se miró al espejo: ¿Y qué voy a hacer ahora si soy actor? Pues lo que hizo fue de la necesidad virtud y ya es imposible imaginarle sin esa enorme cicatriz. El siniestro fue tremendo. Casi muere desangrado. No perdió un brazo gracias a la pericia de un doctor que recomendó Buñuel. Luis y Paco siempre fueron grandes amigos. Al final de su vida escribió poesía y un estupendo libro de memorias. El actor siempre tenía mil anécdotas y chascarrillos que recordar. En un documental les cuenta a sus nietos como llegaba a casa de madrugaba, levantaba a Asunción para que les hiciese un arroz a él y a sus amigos artistas. No contento con eso, levanta a los hijos: “No podían desaprovechar la ocasión de escuchar a personas tan inteligentes. Paco regresó siempre a la cuesta de Cos. Invitó a mucha gente del cine y se empeñó en que sus hijos disfrutasen la costa aguileña. Esos atardeceres, ese olor a mar que marca carácter. En el año 74 organizó la oposición frente a la instalación de una Central Nuclear en Marina de Cope. Lograron que se retirara el proyecto. Rabal siempre fue un hombre de izquierdas y pregonaba a sus hijos y nietos, que lo importante de esta vida es ser respetuoso con los compañeros de trabajo y de la vida. Por eso, quizá, todos lo querían y hasta la gran Asunción Balaguer soportó estoicamente sus correrías. A ella la conocí. A él también. De hecho, en una época sin móviles, tengo una foto con Paco en blanco y negro, que tomó algún compañero de la prensa. Paco era dicharachero, espontáneo, fiestero y un actor serio y riguroso que al final de sus días se convertía en sus personajes. Confiesa en alguna entrevista que vivió como Azarías mucho después que finalizase el rodaje de los Santos Inocentes. Paco, mal marido, grandioso actor, de voz sólida y grave, como el ronroneo de un gato, como el estertor en la madrugada. Murió volviendo a Burdeos donde pasó sus últimos días, quizá emulando a Goya. Acababa de recoger un premio en Montreal.
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    10 min
  • Mari Trini: una estrella en mi jardín
    Mar 2 2024
    Singular, culta, especial, rompedora, inteligente. Todo eso era Mari Trini, una cantautora de orígenes murcianos que ha triunfado mucho más allá de lo que sus paisanos sospechamos. Cuando llegó al mundo del espectáculo el panorama artístico de nuestro país lo ocupaban las folclóricas y las niñas monas. Faldas cortas y sonrisas Licor del Polo. Ella marcó un antes y un después. Junto con Cecilia, fueron mujeres que dejaron algo más que acordes e imagen. Hoy se ha convertido en un icono gay, incluso a su pesar porque siempre fue muy discreta, porque nunca quiso confesar de qué palo iba ¿Y por qué diablos habría de hacerlo? Sabemos que durante muchos años vivió con ella Claudette, quien fue su secretaria y compañera. Mari Trini nació en Caravaca y según los documentalistas, desciende del escultor e imaginero Salzillo. Su bisabuelo era nada menos que marqués de Peñacerrada e hijo de los marqueses de Beniel. Imagino que a ella esto ni le iba ni le venía. Quizá le proporcionó un entorno de acceso fácil a la cultura. Sin embargo, siempre fue mucho más lejos. Nació con un plus de creatividad y libertad que no se hereda, se cultiva. Si hay algo que marcó la crianza de la artista fue su nefritis crónica que la tuvo en cama desde los 9 a los 14 años. Aunque ya amaba la música. Se dice que a los siete había compuesto su primera canción. Desde su lecho ya se interesaba por la filosofía y leía complicados tratados de Derecho. Nada que ver con el modelo de jovencita de la época. Ella no era esa señorita tranquila y sencilla. Tras su enclaustramiento conoció a Nicholas Ray que le dio alas: foguéate mujer, que esto que vivimos aquí es muy rancio. Mari Trini, con su inglés, se fue a Londres y no de turista precisamente; colaboró en algunos programas de radio y ahí conoció a Paul Mc Cartney, Peter Ustinov, Marlene Dietrich. Allí nuestra cantautora comenzó a conocerse a sí misma y decidió lanzarse sin miedo a la aventura musical. Mari Trini también descubrió por esos años otras pasiones: los coches de carreras, la mecánica y el cine. Mari Trini decidió taparse el escote y salir con faldas largas y negras en televisión. La gente comenzó a inventar que lo mismo es que tenía una pierna ortopédica. Evidentemente, no, como se demostró más tarde en un reportaje de Interviú, donde aparecía ligera de ropa en el año 1984. No sólo eso, en los 70 se atrevía con letras osadas y reivindicativas: las mujeres debían ser libres, no supeditarse a los deseos y expectativas de los hombres. Eso, en una España donde la esposa necesitaba consentimiento del marido para sacar dinero de la cartilla era todo un atrevimiento. Escribió canciones de triángulo amoroso como Ayúdala, que fue sintonía de una exitosa telenovela en Radio Caracas. Y por supuesto, su Estrella en el jardín. Enigmática como ella misma. Durante los 70 y los 80, la cantante tuvo gran éxito en todo el mercado hispano hablante y también en el francés, pues versionó en esta lengua algunos temas conocidos de Jacques Brel y Aznavour. Al final de sus años invirtió todo su dinero en un disco recopilatorio de grandes éxitos con Los Panchos. La discográfica quebró y el empresario se largó con todo su patrimonio dejándola poco menos que en la ruina. El disco tuvo éxito mientras se distribuyó, que fue durante muy poco tiempo. Son épocas donde no existían las plataformas digitales. Mari Trini, con tantos disgustos, no estuvo muy bien de salud y aunque se le han hecho algunos reconocimientos en España y también en Murcia, quizá falta algo más. Algo que sí le debe esta región. Ya que no pudo dar ese último concierto que estaba preparando. Quizá, un homenaje con otros artistas interpretando sus canciones más famosas sería lo mínimo. Algo que todo el mundo pudiera disfrutar. La artista se fue un 6 de abril de 2009 por una complicación de su cáncer de pulmón. De sus letras, me quedo con esta: “el amor es como tierra que hay que arar y sembrar. Míralo al caer la tarde, que no lo vengan a pisar”.
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