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Me he planteado utilizar esta plataforma para compartir lo que la visión interna de mí mismo me indica que es verdadero, con la intención de resonar contigo y lograr ser más libres para ayudar a que nuestras almas se impulsen verdaderamente desde su vocación interna y logren expresarse en la vida humana desde lo real. Para ello, voy a realizar videos de dos tipos: - Propuestas meditativas - Desarrollo de temáticasMeditación Libre Spiritualité
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    Épisodes
    • ¿Por qué soy raro?
      Jan 19 2026

      ¿Por qué soy raro?


      A todos nos gustaría utilizar nuestra vida humana de la forma más precisa sabiendo el motivo por el cual vivimos.


      Cuando llevamos un tiempo investigando en nuestro interior habremos alcanzado la sensación de estar apoyados desde dentro y habremos recibido la sensación de pertenecer a una realidad más real y permanente, de manera que veremos con más claridad la discrepancia entre la realidad efímera de la vida humana y nuestra sensación interior alcanzada.


      Reconocemos que existe una sensación de incapacidad de aceptar las formas y condiciones humanas y esto no es un síntoma de enfermedad o rareza de uno mismo. Se trata simplemente, de que nos estamos despertando según nuestra realidad interior, que se trata de algo bien real, que simplemente se ha asociado a una experiencia efímera.


      Es importante identificar la naturaleza de ese desencuentro. No nos ocurre nada extraño por no lograr encajar en las características de la vida biológica, donde se compite por sobrevivir y unos seres sobreviven eliminando la vida a otros.


      Muchas personas viven ocultando esa sensación por temor a ser señaladas como enfermas, o de poco fiar y lo que hacen es negarse a reconocer que son una realidad interior, con lo que se defenderán de todo aquel que les trasmita esa realidad.


      Sin embargo, la persona que ha aceptado no saber nada, que desconoce su identidad real, que le daña la vida humana, la individualidad y la separación, puede que nos parezca que entra en profunda depresión, pero en realidad está abrazando la verdad.


      Existe igual que cualquier otra persona, sea el contenido de nuestra mente el que sea.


      La idea de no aceptar ser nada de lo que finalmente muere, realmente se está abriendo a percibir lo real, lo que no muere.


      Esa persona ya no lucha con la vida para saber quien es, ni juzga la vida como cruel, ni intentará comprenderse, ni reconocerse, en base a lo que observa en el mundo material.


      Se basará en la percepción interior de que existe, sin que pueda influir en ese hecho nuestro pensamiento, ni ninguna cuestión de la realidad material.


      El soltarlo todo, lo que nos diera seguridad relativa, nos facilita la experiencia de ser sostenidos por la verdad y por ello, la posibilidad de reconocerla.


      En ese desnudarse, puede asombrarnos que todo lo que hemos aprendido en la vida humana, todas las filosofías o tradiciones liberadoras, no nos añaden nada, ni las necesitamos en absoluto, cuando simplemente contemplamos la energía que nos esta permitiendo existir en cada instante, o en el instante de cero tiempo.


      Vemos que cualquier otra cosa que contemplemos es un pensamiento en nuestra mente y que carece de sentido poner en ello ninguna intensidad de nuestra atención.


      Lejos quedará ya el sentirnos ser en base a lo que pensamos.


      No hay experiencia más maravillosa que aceptar que nada de lo que observamos en la realidad efímera somos y que a su vez, soltando toda identificación nos sentimos envueltos en la realidad del ser que nos ama incondicionalmente.


      Lo último que haríamos es interrumpir este flujo de amor que nos envuelve a cambio de querer retener algún concepto o reconocimiento en nuestra mente pensamiento.


      Nada puede identificarnos fuera de este dejarnos ser.

      Cuando el toque interior nos abraza no queremos otra cosa que dejarnos amar.

      Todo el pasado desaparece y un amor sanador nos traslada al no tiempo.


      Es la razón de ser la que nos sostiene permanentemente en la búsqueda de dejarse ser, el estado original en que somos Uno con todo.

      Cuanto más nos entregamos, cuanto más nos liberemos de la comprensión espacio temporal de ser, cuando no haya nada en nuestras memorias que atraigan nuestra atención, cuando todo ello no nos sirva para identificar lo real, es cuando podemos dejarnos estar.

      Simplemente estar.

      “Yo estoy aquí, esperando lo que debe ser. Estoy aquí en la realidad del hacer”.

      “Quiero volver al lugar en el que simplemente soy”.

      “Acepto estar aquí como una expresión de la realidad que soy”.


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      12 min
    • Nuestro interior nos está amando
      Jan 19 2026

      Nuestro interior nos está amando


      Uno de las dificultades mayores que nos encontramos es identificar nuestra realidad interior en sí misma, prescindiendo de la idea instalada en nuestra mente de ser una realidad que se basa en el cuerpo.


      Hemos dedicado toda nuestra vida, después del gran olvido de ser una realidad, en construir una idea de uno mismo basada en nuestra identificación e interrelación con nuestro cuerpo.


      Nuestra idea de realidad y las posibilidades que se nos ofrecen se han constituido en base a las limitaciones de nuestro cuerpo, a la separación y la idea de individualidad.


      La percepción a través de los sentidos físicos que nuestro cuerpo facilita a nuestro ser real nos hizo asimilarnos a esa realidad física y corporal, abrirnos a un espacio donde todo estaba separado y era necesario el movimiento para alcanzarnos unos a otros.


      Nuestro ser psicológico construido se ha asociado a muchos hábitos, percepciones y necesidades que tienen que ver con todo ello.


      Nos sentimos, felices, tristes, confundidos, todo en base a esos estímulos y condicionamientos exteriores.


      Estamos llenos de la necesidad de manifestarnos y de realizar actos para alcanzar lo que deseamos y vemos tan distante.


      Todas las necesidades que surgen de nuestro ser real interior nos impulsan a actuar del modo en que hemos aprendido que podemos satisfacerlas en la realidad humana.


      De hecho, el creer que tenemos esas necesidades se basa en la imposibilidad de disponer de ellas mediante a la realidad física que hemos asumido.


      El propio límite físico, separado en espacio y tiempo, y asemejarnos a su naturaleza efímera, es lo que hace que nuestro interior se sienta carente de todo ello e ignorar que realmente se trata de un estado interior, más que de alcanzarlo mediante algo externo.


      Del resultado de ese intento de alcanzar lo real y experimentar que no satisface a nuestro ser real, vamos de una experiencia a otra, hasta que al final renunciamos o logramos comprender la causa.


      Es muy posible que caminemos en un sin fin de experiencias alimentando la fantasía de alcanzarlo en cada una de ella. Cuanto más empeño pongamos en que algo es perfecto, lo mejor, más dura será la decepción y más necesitaremos encontrar algo que sustituya a la anterior.


      Seguiremos apostando por encontrar lo que anhela nuestro interior en lo que podamos obtener en nuestro ser humano en base a su relación con los demás.


      Partimos en nuestra vida con una ignorancia completa de ser algo y lo vamos llenando mediante esa asemejación en la que intentamos reconocernos reales.


      Hacemos todo lo posible por ser algo adecuado, valioso, que sea identificado y valorado por los demás, intentando potenciar la identidad que parece estar reconocida y significada por los demás.


      Nuestra sensación de ser, inevitable, necesita ser considerada real y lo conseguimos en base al reconocimiento de los demás.


      Es posible que seamos muy conscientes de que no somos la identidad humana que mostramos y que nos sea muy sencillo asumir el personaje sin dificultades, sabiendo que realmente no lo somos y llevar como una doble vida.


      Finalmente terminaremos por desistir y soltaremos el intento de sostener una idea de yo, sabiendo que no lo somos y que realmente resulta un sobresfuerzo en depositar crédito en que esa sea nuestra realidad y nuestro límite.


      Resulta una liberación enorme eliminar la intención de tener que ser algo. Ni siquiera hemos de aceptarnos como un ser humano, ya que esta es una realidad efímera.


      Lo sorprendente es que si no nos asemejamos a ninguna realidad física y simplemente nos dejamos sentir como una consciencia real que flota en medio de una realidad física compleja, tendremos una experiencia vital liberadora.


      Dejaremos de estar en la necesidad de saber qué somos y no necesitaremos validación alguna, pues el ser, solo puede ser lo que ya es.


      Continúa,....

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      11 min
    • Cuando se nos acaba el tiempo, ya hemos llegado
      Jan 19 2026

      Cuando se nos acaba el tiempo, ya hemos llegado


      Una de las labores que tendremos que realizar para poder vivir desde nuestra realidad interior es familiarizarnos a reconocer el espacio o distancia que hay entre ese ser interior, nuestro cuerpo y las relaciones que nos permite tener en la vida humana. Todo ello, sosteniendo de forma permanente la sensación de ser una realidad ajena a nuestra idea de yo.


      “Cuando se nos acaba el tiempo, ya hemos llegado”.


      Quizás este kōan sea sencillo de comprender si estamos avanzados en el reconocimiento de ese ser interior, que se percibe más allá del espacio y del tiempo.


      Si no es nuestro caso, tendremos asimilado que cuando anhelamos un estado diferente al que observamos en lo humano, o deseamos conseguir algo de lo que carecemos, necesitaremos realizar actos y movimientos, que se expresan en el espacio y el tiempo.


      Cuando esperamos lograr ese objetivo partimos de la concepción de no tenerlo y de la necesidad de transformar nuestra realidad para alcanzarlo. Pensamos que dependemos de ese movimiento para creer poder obtenerlo.


      Se trata de una necesidad existencial, el acto, para poder ser.


      Sea el estado alcanzado que sea, no podemos evitar creernos en la necesidad de tener que sostenerlo, de hacerlo como algo personal, de tenerlo que generar.


      La necesidad de hacer, se inicia en el momento en que nos conectamos a una realidad separada que asumimos y consideramos que somos. La dificultad de sentir nuestra realidad en la vida humana refleja el hecho de ser de otra naturaleza.


      Si logramos darnos cuenta de que ese ser real interior “no es de este mundo” y que ya es, sin hacer, encontraremos la calma y la paz anheladas.


      Si estuviésemos conscientes de nuestra realidad interior, no necesitaríamos realizar ninguna acción, ya que veríamos la realidad física, nuestro cuerpo conectado, como algo que no somos.


      No tendríamos ninguna duda de ser una realidad de otra dimensión ajena a la física.


      Lo que nos impulsa a buscar, una vez nos hemos identificado como seres humanos, es precisamente el recuerdo olvidado de ese ser que somos.


      Si miramos en el interior, lo que nos impulsa a hacer algo en el exterior, es la sensación de carencia, de echar de menos algo.


      Todas las necesidades biológicas nos vienen impuestas por el propio cuerpo asociado a nuestro ser real.


      Las necesidades afectivas, seguramente vengan de nuestra sensación de ser interior que anhelan el modo en que los seres se fusionan y comparten, representando un ideal superior a alcanzar mediante el amor humano, especialmente mediante los estados de enamoramiento.


      Obligatoriamente hemos de satisfacer las necesidades biológicas y a su vez, tenderemos a buscar el amor perfecto que anhelamos, dedicando toda nuestra vida a ese sueño utópico de la unidad.


      Si consiguiéramos restablecer la consciencia de nuestro ser de forma completa nos desapegaríamos de todas esas necesidades, ya que estaríamos en el estado real del ser.


      No necesitaríamos hacer nada, ya que estaríamos en la plenitud de ser uno con todo. Nada quedaría fuera de uno mismo como para tener que hacer algo fuera.


      Se entiende de ese modo que deba realizarse como un completo olvido de nuestra propia realidad interior, ya que de no realizarse, sería imposible pensar en que nuestra vida humana pudiera transitarse como tal.


      Si recordar la verdad de lo que somos, ¿quién seguiría atrapado en la limitación humana?


      Se entiende de ese modo, que el leve recuerdo que nos quede del estado del ser anterior a nuestra vida humana, nos impulse a buscar lo perfecto, lo mejor, el más grande amor.


      En lo humano intentamos encontrar todo lo que anhelamos y extrañamos, porque sin duda lo conocemos, y es la causa de la motivación que manifestamos a lo largo de la vida.


      Llenamos la vida de objetos, metas y logros que decaen hasta nuestra partida, para calmar la carencia profunda que tenemos de falta de ser.


      Continúa,....

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      16 min
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