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Me he planteado utilizar esta plataforma para compartir lo que la visión interna de mí mismo me indica que es verdadero, con la intención de resonar contigo y lograr ser más libres para ayudar a que nuestras almas se impulsen verdaderamente desde su vocación interna y logren expresarse en la vida humana desde lo real. Para ello, voy a realizar videos de dos tipos: - Propuestas meditativas - Desarrollo de temáticasMeditación Libre Spiritualité
Épisodes
  • ¿Me siento malo, inadecuado, imperfecto?
    Apr 22 2026

    ¿Me siento malo, inadecuado, imperfecto?


    Hay un aspecto, que por primario e innato, solemos ignorar. Se trata de la sensación de uno mismo, como si fuese el paisaje en el trasfondo, que compone nuestra sensación de vida como por detrás, sin detenernos en observarlo.


    Es como la trastienda donde se almacenan las cosas o incluso, nuestros recursos.


    En esa parte oculta se ha construido un relato, que puede ser bueno o malo, favorable o desfavorable y que viene a ser como nuestra inercia en nuestras relaciones con los demás.


    A veces, esta sensación nos indica que somos inadecuados, malos, o imperfectos y de cualquier modo marca nuestra forma de vivir.


    Por otro lado, en nuestro interior existe un deseo de lo bueno, lo perfecto, lo adecuado, de manera que en nuestra vida oscilamos entre momentos en que buscamos la paz, la armonía, casi como por vocación o deseo, mientras que en muchos otros momentos, lo que marca nuestras relaciones y nuestras reacciones, es esa capa oculta que se convierte en nuestra forma de vivir.


    Anhelaremos la paz y la armonía y a la vez, viviremos resignados a lo que nos hemos encontrado en la vida humana.


    Podremos tener desde nuestro interior un intento de ser lo bueno y haremos todos los esfuerzos necesarios, pero por lo general, sentiremos no poder dar lo suficiente, no llegar a manifestarlo de forma plena.


    Podemos reconocer la importancia de ver con claridad que existe ese intento sincero y honesto.


    Puede que no logremos manifestar con exactitud lo que queremos llevar a la vida, pero si podemos reconocer en uno mismo la perfección de nuestro intento.


    Podemos generar en nuestro interior el efecto de tener la intención de compartirlo y observar que en ese interior es ya real y no dependiente de si se logra manifestar de uno modo u otro.


    Es la imposibilidad de manifestar de forma perfecta lo que es una realidad precisa en nuestro interior lo que nos genera ese aprendizaje de no ser suficiente.


    Incluso, antes de lograr manifestarnos, con frecuencia nos juzgamos, tenemos miedo, o simplemente no lo haremos, pues nos invade la inseguridad.


    Cuando esto nos pasa, hemos de profundizar en lo que nos está ocurriendo dentro.


    Como para muchas otras cuestiones, nos podemos preguntar si lo estamos pensando, o si lo estamos percibiendo, con la intención de detectar dónde se sitúa esa negatividad.


    “¿Lo estoy percibiendo desde mi interior, o se sujeta en una sensación que produce un estado mental, un pensamiento o mis recuerdos pasados?”.


    Entonces descubrimos que toda esa negatividad es la que gira en torno a la idea de yo. Esa identidad que se ha generado a lo largo de la vida en base a los acontecimientos, generando una identidad reconocida por uno mismo y que queda en el trasfondo de todo, marcando y matizando nuestra vida.


    En esa construcción en amalgama, es donde están las incoherencias, las dudas, los miedos, el no saber quién somos y demás y que son las que matizan y nos previenen de la imposibilidad de ser “buenos”.


    En esta reflexión, reconocemos nítidamente que hay dos realidades. Una de ellas es nuestra intención genuina de ser, nuestra vocación, nuestro anhelo de poder ser lo que somos. Por otro lado, está todo ese cúmulo de pensamientos y recuerdos que son los que imprimen nuestra posibilidad de ser un ser real, reconocible, en nuestra relación con la vida humana.


    De ello, vemos la relación directa entre dejar de prestar atención a esa idea de yo y el permitirnos estar en armonía y paz en nuestro interior.


    En la medida en que me reconozco en lo limitado y condicionado por esos pensamientos, en esa medida es en la que me siento incapaz.


    Tendré que concluir que es propio de la vida humana no poder trasladar en ella lo que reconozco ser interiormente y por lo tanto, esa dificultad forma parte de la imperfección de la realidad biológica con respecto a nuestro interior.


    Continúa,....

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    13 min
  • Seré perfecto cuando no esté
    Apr 20 2026

    Seré perfecto cuando no esté


    En muchas ocasiones ponemos en nuestras acciones toda la intención de ser perfectos, de materializar lo que anhelamos en el interior.


    Ponemos el máximo de nuestros esmeros y a pesar de ello, surgen opiniones, pareceres, diferentes puntos de vista que finalmente hacen desmerecer nuestras intenciones.


    Es algo propio de esta realidad humana, el que sea imposible manifestar algo verdaderamente perfecto.


    Especialmente en esas intenciones de llegar a los corazones de los demás para lograr una vida más armoniosa y conectada.


    Con la experiencia, veremos que realmente no vamos a lograr manifestar lo que anhelamos y ante esa situación podremos reaccionar de varias formas.


    Una de esas reacciones es decidir no intentar hacer nada, convencidos de que algo así, no se puede manifestar en lo humano.


    “Nunca llegaré a los demás, ni conseguiré ese estado perfecto”.


    Me sentiré juzgado y dañado, ya que el intento nacía desde nuestro interior real y ahora vemos que es inútil.


    No nos referimos a ideas pensamiento que queramos realizar. Nos referimos a esa necesidad interior de manifestar lo que dentro somos en real.


    Cuando nos exponemos desde el interior para manifestar lo que anhelamos, es cuando estamos abiertos a ser juzgados y dañados, ya que hemos expuesto nuestra verdad interior.


    Si desde el pensamiento no somos reconocidos no pasa nada, ya que ni nosotros nos reconocemos en esos pensamientos. Sin embargo, cuando nos mostramos desde el interior, lo sentimos real, y es cuando nos exponemos realmente de forma indefensa y todo nos afectará en un principio.


    La negación que podamos recibir desde el exterior equivale a “no poder ser” y no hay nada más terrible para uno mismo, para nuestro ser interior, que el enfrentarse a “no ser”, a ser incorrecto, a no lograr ser lo que somos, e incluso a no merecer vivir.


    El miedo a ser negados, es lo que nos llevó a ocultarnos bajo el pensamiento de la idea de yo generada, como realidad preestablecida y aceptada.


    “Mejor ser algo parapetado, que no ser real y despreciado”.


    De esa manera estaré generando imágenes de mí mismo según logro ser aceptado, reconocido y valorado.


    Si un personaje deja de servirme, adoptaré otro en ese intento de mantenerme como alguien que se reconoce.


    Finalmente, el resultado es que vivo en el pensamiento de ser algo fluctuante, que debo sostener y mantener y sin embargo, mi interior real está escondido, agazapado para no ser visto.


    ¿Cómo puedo experimentar una vida real si quien es real se esconde?


    ¿Por qué estamos escondidos? ¿Por qué necesitamos esa valoración y aprobación de los demás?


    En esa contemplación volveremos conectar con la raíz de lo que somos.


    Identificamos que tenemos una necesidad, y una obligación de existir y que ésta, se está dedicando a proyectarse en el pensamiento adquirido de identidad.


    Vivimos esclavizados de nuestra identificación y de sostenerla.


    Si reconocemos el sujeto que somos en ese intento de ser, también podemos quedarnos en reconocernos sin más. Descubriendo a ese sujeto interior que necesita expresar su realidad, sin necesidad de hacerlo en base a nada.


    Uno mismo, puede comprenderse y reconocerse en el interior. No necesitamos ninguna aportación exterior.


    Podemos entonces, reconocer que nuestra intención de manifestarnos es realmente amor, el intento perfecto de ser amor.


    Uno mismo puede observar que en esa intención de dar amor, uno mismo es perfecto.


    Dejándonos ser en ese reconocer que nuestra intención es perfecta nos estamos permitiendo estar en ese estado perfecto, en nuestro propio ser.


    Continúa,...

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    18 min
  • El efecto bebé
    Apr 20 2026

    El efecto bebé


    Generalmente tomamos a los demás como la realidad exterior que podemos reconocer en ellos, en lo que su realidad física y corporal nos muestran, en sus comportamientos exteriores, del mismo modo en que conceptuamos a los demás, como si esa fuera la realidad humana al completo.


    Del mismo modo, uno mismo forma parte de esa realidad exterior para cada uno de ellos, participando entre todos en ese condicionamiento tan dominante.


    De esta situación, uno concluye, “soy una consciencia interior con dudas existenciales, cuando los demás no aparentan tenerlas”.


    El hecho de apreciar que realmente nadie ha resuelto esas dudas existenciales, y que por lo general, simplemente, dejamos de cuestionarnos las cosas, nos permite aceptar esta vida en su forma aparente, mientras aceptamos del mismo modo, nuestra consciencia interior.


    Entonces logramos apreciar en cada ser humano su realidad interior, adherida a sus experiencias vividas, de manera que contemplamos la lógica expresión que se manifiesta y a su vez, la posibilidad de contactar con su interior.


    Podemos utilizar un ejemplo para entender, hasta qué punto actuamos y vivimos bajo la influencia de lo aparente.


    Es el caso en que vamos de visita a conocer a un recién nacido, es casi unánime, el que todas las personas nos quedemos embelesados ante la presencia del bebé.


    Se guarda silencio exterior e interior. La observancia es completa para percibir al bebé.


    Es un caso claro en el que dejamos de pensar, algo que nos parece tan difícil de lograr por nosotros mismos, ocurre ahora sin pretenderlo, de forma espontánea.


    En ese silencio que hacemos, ocurre una apertura completa hacia la realidad del bebé.


    Si observamos lo que está ocurriendo, comprobaremos que nuestro interior se abre por completo para la contemplación del nuevo ser. Literalmente se activa nuestro interior con plena atención, como para contactar con la realidad del bebé, poniéndonos en un modo “no mental”.


    Las personas que trabajan por vocación con niños de corta edad hablan de lo felices que se sienten estableciendo comunicación con ellos, como que los cuidadores entran en ese estado de inocencia, sin pensamientos, lo que les permite despertar su sensibilidad interior gracias a percibir la de los niños.


    Estos cuidadores están abiertos a percibir la realidad de esos niños, ya que no están en el pensamiento.


    ¿Por qué ocurre que cuando estamos con niños de corta edad nos sintamos tan felices, tan auténticos, tan identificados?


    ¿Por qué en su presencia nos sentimos más ligeros, más alegres, más reconocidos, más reales?


    En lo cotidiano no se logra eso en absoluto, estamos inmersos en el pensamiento de tener que ser algo, que sea correcto y adecuado. Difícilmente lograré sentirme con adultos del modo en que me siento, de forma espontánea, con niños de corta edad.


    ¿Por qué ocurre esto?


    Cuando nos acercamos a un bebé, sabemos que no necesitamos protegernos, ni sostener un personaje y que podemos dejarnos ser libres, para percibir al bebé. Nos sentimos ligeros, auténticos y sabemos que ante el bebé no necesitamos ser nada.


    Es como si dejáramos toda nuestra envoltura de identidad adquirida y nos permitiéramos ser lo que somos, sin más.


    Ante el bebé no necesitamos mostrar nada, ni ser aceptados, ni juzgados. Podemos ser la verdad que somos.


    Entonces, nos dejamos sentir mientras estamos cerca del bebé, sintiéndolo incondicionalmente y permitiéndonos estar según somos sin traducción, ni adaptación.


    Quizás llevamos años anhelando disponer de una relación con otro ser humano desde esa realidad interior sin lograrlo y de repente, al visitar al bebé, sin pretenderlo, ni esperarlo, ocurre.


    A la par que soy capaz de percibirle, me estoy percibiendo a mí mismo, en absoluta libertad e incondicionalidad.


    Continúa,....

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    21 min
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