Ser Paz, compartir Paz
Impossible d'ajouter des articles
Échec de l’élimination de la liste d'envies.
Impossible de suivre le podcast
Impossible de ne plus suivre le podcast
-
Lu par :
-
De :
À propos de ce contenu audio
Ser Paz, compartir Paz
Hay personas que me preguntan si canalizo a ángeles, o seres espirituales, cuando comparto reflexiones.
Parece como si la responsabilidad de nuestros actos quisiéramos ponerla en seres superiores diferentes a nosotros mismos, como si fuésemos, simplemente, un parlante que expresa lo que un maestro transmite.
Me gustaría destacar la importancia de alejar esas ideas de uno mismos cuando estamos intentando escuchar nuestro interior y; en su caso, compartirlo.
Personalmente, cuando cierro los ojos, no hago otra cosa que mirar a mi interior y escuchar desde ese lugar, lo que el “razonamiento del ser interior que soy” me permite percibir, como algo propio, que no es otra cosa más que reflexionar sobre lo real, sin el añadido de nuestros conceptos mentales aprendidos en base a una realidad exterior y efímera.
¡Como para tener que pensar que es otro ser el que me dicta!
Miro dentro y me hago responsable de lo que percibo en primera persona y me permito expresarme con la misma claridad con la que percibo la realidad interior.
En ese proceso, ya de años y más de 700 reflexiones, si algo contemplo que estoy logrando, es a reconocer esa realidad interior como mi verdadera identidad, aprendiendo cada vez más, a estar presentes, con los ojos abiertos y en mis relaciones con los demás y la vida humana en general.
En esa evolución de estar cada vez más consciente del ser interior que soy, estoy sintiendo ir modificando el formato, realizando entrevistas, o tertulias desde el interior, para llevar más a las relaciones humanas el avance en el camino interior.
De esta manera, la cuestión que más aparece en todas las actividades y talleres, y que ahora sale a colación, es: ¿cómo puedo mantenerme en ese estado interior permanentemente?
Lo primero que hay que observar es lo que ocurre en el momento de abrir los ojos. Es algo casi automático que pasa desapercibido my que si lo observamos, podemos ver lo que ocurre con nuestra atención.
En esos momentos el los que percibimos calma y paz, sin duda, nuestra atención está reconociendo esa realidad en nuestro interior y lo vemos como un estado real, que nos libera de los pensamientos, especialmente de la idea de ser una identidad humana.
Cuando no prestamos atención al pensamiento de ser algo, nos relajamos y nos damos cuenta de que somos una realidad interior.
Este proceso puede ocurrir sin darnos cuenta como resultado de nuestras prácticas de meditación, o podemos saber de que se trata e ir directamente a ello.
Lo mismo ocurre en el momento de abrir los ojos, podemos darnos cuenta de lo que ocurre o puede ser automático.
Si lo observamos, veremos que al abrir los ojos, automáticamente nuestra atención “suelta” instantáneamente la percepción de ese estado interior de calma y paz, para salir disparada en reconocer lo que los ojos ven del exterior y nuestro cerebro active las reacciones propias de esa percepción del entorno exterior.
Si por ejemplo, delante nuestro vemos a una persona que despreciamos seguramente se active en nuestra mente la reacción aprendida con respecto a ella y no habrá otra cosa en nuestra mente.
¿Dónde queda la percepción de nuestro interior al abrir los ojos entonces? Pues totalmente ignorada.
En nuestra mente hay una percepción de lo real y esta se rellena de lo que nuestra atención nos muestra.
De esa manera, vivimos en un reflejo continuo del exterior en nuestra mente y la reacción que causa nuestra memoria con respecto a ello. Ese estado mental producto de esa interacción es a lo que le llamamos vida.
¿Podemos entender porqué eso no es vivir, simplemente uniendo los recuerdos con los estímulos para seguir generando memoria y reacciones?
La moneda de cambio entre los seres humanos es la apreciación de nuestros sentidos físicos frente a la realidad exterior con respecto a todos los demás.
Continúa,...