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Mi perra vida

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Fastidiado de las restricciones en las redes sociales, y sin postureo ni opiniones al vapor, aquí les dejo Mi Perra Vida Sciences sociales
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    Épisodes
    • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 6.
      Feb 6 2026
      Relato – Invasión extraterrestre – La expulsión | Poema – Gatidad – José Emilio Pacheco | Reseña – El reino – Eugenia López | Frase robada – Bernard Mandeville | Bonus track Invasión extraterrestre – La expulsión El juicio de Ángela sucedió de manera ordinaria, como aquellos en los que seres humanos eran los imputados, prácticamente un trámite administrativo. De inmediato despidieron a Ángela y llegó una notificación a su teléfono móvil indicándole que el derecho a la educación de Valentina había sido suspendido, y tenía dos horas para retirarla del centro técnico-formativo al que había sido asignada apenas hace un año. El mundo se le desmoronaba otra vez, hacía de menos de dos años que Miguel, su esposo, había muerto. Se habían conocido en la universidad, eran profesores en el doctorado de física. Tuvieron a Valentina mientras estaban de sabático en Europa, cuando los tres tuvieron que regresar porque a la universidad le habían cancelado el financiamiento para proyectos “no indispensables”, que al inicio fueron todos los programas de maestría y doctorado, y a la postre prácticamente todas las licenciaturas, que fueron transformadas en cursos técnicos. Tras la llegada de los embajadores del universo; estaba prohibido llamarles aliens o extraterrestres, ya que se afectaban sus derechos y se consideraba peyorativo; arribaron miles de avances en todos los campos del conocimiento, forzando a los gobiernos a frenar los desarrollos tecnológicos y científicos humanos, para crear hordas de especialistas que ya sólo se encargarían de implementar y mantener toda esta nueva tecnología, lo cual en un inicio parecía (otra vez) la solución a todos los problemas de la humanidad, pero esta milagrosa respuesta, convirtió en pocos años, al grueso de la humanidad en empleados, atrofiados, que sólo seguían un manual de instrucciones, a los que pagaban lo mínimo indispensable para apenas sobrevivir. Excepto un pequeño grupo de líderes que nunca perdieron su estatus y se codeaban con estos embajadores del universo, quienes les proveían de minerales raros en la tierra y tecnologías impensables, este encuentro de élites rápidamente excluyó a todos los seres humanos de un trato digno. La humanidad dejó de serles útil, ya no eran requeridos para que les llenaran las bolsas de billetes comprando todos los productos que les ofrecían, ahora sus nuevos socios les proveían de riquezas que nunca imaginaron ver, así como respuesta a problemas de salud indisolubles e incluso la inmortalidad, pero no para todos, unos pocos habían regulado provechosamente estos acuerdos apenas llegaron a la tierra. Así, prácticamente todos estorbaban, afeaban con su pobreza el gran auge que el mundo experimentaba. Algunos lograron salvarse de la mendicidad. Ángela fue capacitada como nana de los embajadores del universo que, por sus condiciones físicas distintas requerían de personas con el mayor grado educativo. Para Miguel las cosas no fueron del mismo modo, no tuvo más remedio que aceptar un empleo de estibador en un centro de reciclaje de madera, que por algún interesante motivo los embajadores del universo la consideraban un festín que los volvía locos; aunque las cenas entre humanos y los siempre bien recibidos visitantes eran de los más extrañas, ya que regurgitaban ácidos volver predigerible e engullirla, comportamiento que creó tendencia. Habiendo tantas personas muriendo de hambre y sin empleo, las relaciones laborales se tornaron peligrosas. Un colega de Miguel amarró mal “accidentalmente”un cargamento con toneladas de madera, que al ser manipuladas con el montacargas, aplastaron a Miguel, dejándolo agonizar en uno de los cientos de hospitales que antes fuente de innovación, ahora apenas eran capaces de resolver problemas efímeros, por la falta de recursos técnicos y humanos. El puesto de Miguel fue ocupado inmediatamente por una persona que como otras tantas, habían sobornado a alguien para “liberar” un puesto de trabajo. Ahora sola Ángela se enfrentaba a una situación muy compleja, su sueldo era insuficiente para solventar lo elemental. Se había ganado el aprecio de la unipareja a la que había sido asignada para cuidarles el primogénito. En el mismo cuerpo el gameto masculino y femenino convivían, un organismo bicéfalo y bisexuado, la envidia de los aburridos e individualistas seres humanos. Extraoficialmente la unipareja de embajadores del universo le donaban un poco de esos minerales raros, que vendía en el mercado negro y lograba apenas salir adelante con sus gastos. A cambio de contarles, primero, sobre si vida previa, después sobre su campo científico y finalmente aspectos elementales de la historia de la humanidad, esto último considerado sedicioso. Los únicos que podían contar la historia de la humanidad eran las élites, siempre a través de la aprobación de una “Coaliación internacional de la verdad” que ...
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      18 min
    • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 5.
      Jan 29 2026
      Relato – Sobre cómo Mastodon arruinó mi vida laboral | Poema – Te espero – Mikeas Sánchez | Reseña – Radicales libres – Rosa Beltrán | Frase robada – Bohumil Hrabal | Bonus track Sobre cómo Mastodon arruinó mi vida (laboral) Es muy probable que tenga que explicar qué es Mastodon, voy a ser simplista, con los peligros que ello entraña, esta volátil definición sería: es como twitter (X, de verdad que mal nombre es ese de equis) pero sin intereses comerciales (o al menos no muy evidentes). Es decir es una red de micro blogueo, una red social pues. Cariñosamente yo la llamo mi red anti-social, ya que casi no cumple con los estereotipos de lo que hoy se considera social, aunque en el fondo he visto que puedes tener una comunidad más cohesiva, que en las redes más populares. Una vez establecida una noción general sobre qué es Mastodon, procederé a contar que trabajo en una fábrica de embutidos, una empresa familiar, que como todas, empezó con el esfuerzo y el entusiasmo de unos pocos, pero que hoy vende los mejores embutidos de México y emplea a un par de miles de empleados a lo largo del país. Periódicamente tengo reuniones con el dueño del negocio, en el organigrama tiene un nombre más rimbombante, donde se tocan los temas más variopintos. No sé cómo, pero en algún momento terminamos hablando de twitter y su padre putativo elon musk. Mi patrón estaba sorprendido de que yo no tuviera facebook, ni twitter, ni instagram, ni ninguna de las redes sociales que él identifica. No me quería enredar mucho, pero dios en su infinita maleficencia, dejó que le explicara en más detalle cómo funcionaba esta cosa de Mastodon. Lo estaba haciendo bastante mal, ya que se puso a revisar sus mensajes en el teléfono simulando gran interés en mi banal explicación. Pero cuando le mencioné que una característica era que cualquiera podría tener una “instancia”, algo así como una isla privada pero interconectada con otras islas, y así la fábrica de embutidos podría tener su propia red social, los ojos le brillaron, y yo caí redondito en la trampa, le alimenté el ego diciéndole que sería el elon musk de las salchichas y las mortadelas, hasta le escribí la propuesta de nombre para su cuenta @elpresidente@embutidosfinos.mx. Cuando se enteró que además todos los trabajadores estarían en su red social, y que cualquier cosa que él escribiera sería leída por toda esa comunidad, ya estaba hablándole al de sistemas, que pensó que el patrón se había vuelto loco cuando le pidió un twitter para embutidos finos. Yo me sentía el estandarte de las redes sociales no privativas (osea sin dueño), y si cualquier papanatas quiere que le den el Nobel de la Paz, porque no lo pediría yo que llevaba al fediverso (si, nuevo término que implica todas esas islas que les comenté hace rato) los chorizos y longanizas más sabrosos de todo México. Después de unos meses ya estábamos, yo muy apuntado en el equipo, bien embarcados con un servidor de lujo y con todos los aspectos técnicos casi listos para lanzar la instancia en Mastodon @embutidosfinos.mx. Se les hizo llegar un correo corporativo con bombo y platillo, presentación en la sala de juntas al consejo directivo, y muchos aplausos por ser los primeros embutidos en México en tener su propia red social. Desde el día uno las cosas agarraron velocidad, todo mundo estaba entusiasmado, nadie sabía muy bien cómo funcionaba el elefante ese; no había poder humano que les hiciera recordar Mastodon; así que usaban el elefante de modos muy eclécticos, ya sea como twitter, como facebook, como instagram, hasta como whatsapp. Honestamente bastante caótico, cada mañana que encendía la computadora la línea de tiempo local tenía miles, literalmente miles de mensajes, así que la ignoré, y dado que yo tenía mi cuenta en otro servidor comencé a ponerle menos atención. El que no lo ignoró fue mi patrón, Don Embutidos finos, que más confundido que nadie, un día compartió el contrato del nuevo mando medio de logística que habían reclutado de una empresa gringa en la cuenta @elpresidente@embutidosfinos.mx, en lugar de hacerlo por whatsapp al director de recursos humanos, pero también a quién se le ocurre andar compartiendo un documento así por eso medios, pero en fin. Tal contrato mostraba por primera vez los grandes beneficios que tenía un grupo selecto de allegados: oficina con ventana, secretaria, camioneta, y un sueldo bestialmente alto con buenas primas por ventas globales. Para todo el precariado no era ningún secreto, entendían el capitalismo mejor que el patrón y solo generó chistes y bromas. Quienes izaron la bandera heráldica fueron los mandos medios de otras áreas de la empresa, a quienes no les gustó la idea de que el recién llegado tuviera más privilegios que otros más cercanos y añejados en @embutidosfinos.mx. Todos ellos sin entender claramente lo que ocurría, compartían sus contratos, ...
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      21 min
    • Mi perra vida | Temporada 2026, episodio 4.
      Jan 22 2026
      Reflexión – Experiencia de buceo | Poema – Tablilla asiria – José Emilio Pacheco | Reseña – El criadero – Gustavo Abrevaya | Frase robada – Umberto Eco | Bonus track Experiencia de buceo Para quien lo hace o para aquel que es un opinador web 2.0, puede parecer baladí, algo natural. Pero para mí, bucear es una de las experiencias más complejas de los últimos años, fundamentalmente a nivel mental. Si lo hubiera pensado detalladamente, definitivamente no debí hacerlo, o al menos mis argumentos eran lo suficientemente sólidos como para proscribir esta nueva aventura; nueva aventura que como en la infancia fue en compañía de mi primo con quien no pocas veces me expuse a lo que en su momento me parecía arriesgadísimo, y en esta ocasión más de treinta años después no fue la excepción. Sabía que si lo racionalizaba un poco sería muy fácil desistir. Así que, seguí la ruta crítica para cosas que en el fondo me son incómodas, ignorarlo, comenzar a pensar sobre la situación en el último momento, así ya no hay manera (siempre hay alguna manera deshonrosa) de echarse para atrás inventando algún pretexto. Ne me voy a andar con vericuetos, la experiencia, esencialmente fue desagradable, pero exitosa, extraña contradicción. Tuve que superar dos grandes temores, uno racional y otro no tanto. El primero, el riesgo a morir ahogado, sé que es una condición bastante controlada en manos de profesionales con experiencia (como en mi caso), pero siendo honestos, pueden suceder eventos desafortunados cuyo desenlace fuera catastrófico, en particular porque mis habilidades acuáticas no son ni cercanas a mediocres, al final del día soy un hombre de montaña, no de mar. El segundo, mi gran temor a lanzarme a un abismo, bajar a diez metros y presenciar ese universo. Me sentí abrumado, esas otrora montañas, valles y dunas de aspecto extraterrestre son algo indescriptible, saber que otras reglas totalmente ajenas rigen una física a la que el ser humano requiere tecnología para seguirlas me sobrepasaba. La sensación de estar rodeado de incertidumbre me saturó. Por lo tanto a la mitad de la primera de las inmersiones, se me filtró una cantidad ínfima de agua a la boca que me comenzó a dar problemas, hasta que en un momento se fue a la parte posterior de mi garganta, y temí que me diera un ataque de tos; de sólo pensarlo, todos mis demonios se desataron con ferocidad y el pánico se hizo dueño de mis actos. Le pedí a la instructora que me sacará, sentía que en cualquier momento las cosas iban a llegar a un punto de no retorno, ya no quería seguir en el fondo del mar con un buche de agua paseándose por el único lugar donde podía respirar. Mi peor pesadilla se estaba cumpliendo; bueno un episodio antes de la peor, que esa hubiera sido que me tropezara con un pulpo (mi octofobia). La guía comenzó a calmarme, indicándome que controlara mi respiración; ver a un humano frente a mi, en medio de la inmensidad que me rodeaba logró su fin; y antes de que lo reconsiderara me indicó que prosiguiéramos. Así que, ya más tranquilo y con esos mililitros de agua en la boca logré terminar esa inmersión; demás está decir que apenas pude apreciar el espectáculo, pero un poco si. Al salir temblaba y no era de frío. No me pude rehusar al segundo descenso, esos diez minutos de traslado en lancha me sirvieron para bajarle las revoluciones a las emociones que me andaban traicionando. Ya en ésta segunda ocasión las cosas sucedieron mejor, aprendí a deshacerme del agua en la boca. La primera mitad logré desenvolverme con un poco más de soltura, después, según yo me empecé a concentrar más y salió peor, pero bueno únicamente era un tema técnico que hacía más difícil bucear, pero nada que me pusiera en riesgo. Al término y por muchas horas más traía la adrenalina a tope. Tanto que por un par de días me sentía físicamente cansado, pero mentalmente extraño, no puedo encontrar adjetivos, no de una manera nociva, solo distinta; creo que fueron demasiadas cosas, demasiadas emociones; seguramente necesito algo de tiempo para procesarlas. Tablilla asiria – José Emilio Pacheco Poco filo mi resta, ma spero che avrò modo di dedicare al prossimo tiranno i miei poveri carmi…Eugenio MontaleQuaderno di quatro anni Antes de irme adoraré a otro tirano.Qué gratitudhacia quien da respuestas a todo.Qué aliviosentirse parte del rebaño,matar a cambio del cieloy ser premiado por crímenes. Príncipe, escucha mi alabanza,y no te olvides de tu siervo. El criadero – Gustavo Abrevaya En la actualidad realizar un viaje tiene pocos riesgos, no estamos exentos de algún accidente, pero en la normalidad esa es una anomalía. Hoy pasar del sitio de origen a nuestro destino, independientemente del medio de transporte que usemos, suele ser más una experiencia tediosa, prácticamente administrativa. En El Criadero, Gustavo Abrevaya crea un mundo donde, la avería de un auto en medio ...
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      20 min
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