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La ruta del dinero

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De : elEconomista
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La inversión es uno de los viajes más apasionantes que se puede y debe emprender en la vida. Nos conduce a destinos tan increíbles como inseguros, y por esa obligación y necesidad de saber dónde nos adentramos queremos decubrir el mapa del dinero, el mapa de las oportunidades y riesgos. Acompáñanos para enfrentarte a esas decisiones tan importantes que deben permitir que nuestro ahorro crezca en relación a los objetivos que nos hemos marcado.Copyright elEconomista Economie
Épisodes
  • Los sectores que se benefician del auge de la IA sin sufrir sus consecuencias
    Feb 26 2026
    🤖La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una fuerza macroeconómica con capacidad de alterar beneficios empresariales, empleo cualificado y modelos de intermediación financiera. Lo que comenzó como un rally bursátil concentrado en las grandes tecnológicas ha derivado en un debate más profundo: ¿estamos ante una nueva fase expansiva impulsada por la desinflación y la productividad o ante la antesala de un ajuste estructural de gran magnitud?
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    37 min
  • Cómo generarte una renta con fondos de inversión de reparto: la alternativa a los dividendos
    Feb 12 2026
    💶La búsqueda de ingresos periódicos vuelve a situar a los fondos de inversión con reparto de dividendos en el radar de los inversores europeos. Frente a la renta fija tradicional y a las carteras clásicas de acciones, estos productos ofrecen flexibilidad en activos, frecuencia de cobro y niveles de rentabilidad.

    🏦En un contexto en el que el bono gubernamental europeo apenas supera el 3% de rentabilidad, los fondos de inversión con reparto de dividendos resurgen como una herramienta cada vez más utilizada por los ahorradores que buscan generar rentas periódicas sin asumir necesariamente el 100% del riesgo de la renta variable. Así lo ponen de manifiesto Joaquín Gómez, director adjunto de elEconomista.es, y Fernando Luque, editor senior de Morningstar, con diversas propuestas para “crearse una renta” a través de fondos.

    🌱Tradicionalmente, el dividendo ha sido territorio casi exclusivo de las acciones, especialmente en Europa, donde el inversor, y el español en particular, muestra una clara preferencia por la retribución periódica. Sin embargo, los fondos de inversión permiten ir un paso más allá: existen clases de reparto en prácticamente todas las categorías, desde renta fija y fondos mixtos hasta renta variable europea, americana o emergente.

    Como muestra de la variedad disponible, Luque destaca tres fondos de reparto denominados en euros, con distintas frecuencias y niveles de rentabilidad:

    Ubs European High Dividend -EUR- P-Dist LU0566497516

    Se trata de un fondo de alto dividendo con sesgo hacia el sector salud, reparto anual y una rentabilidad cercana al 2,8% en los últimos 12 meses, priorizando la calidad de la cartera frente al dividendo máximo. Este fondo no lo ha hecho extremadamente bien, porque claro, como está infraponderado en el sector financiero, pues eso le ha marcado en cuanto a la rentabilidad.

    Fidelity European Hi Yld E-Md-EUR LU0718468068

    Un fondo de Fidelity con reparto mensual y una rentabilidad por dividendo en torno al 4,5%, orientado claramente a la generación de ingresos recurrentes. Y en euros, para estar cubierto ante los costes por el cambio de divisa.

    M&G (Lux) Em Mkts Bd A H EUR Inc LU1670631362

    Un fondo de M&G que reparte dividendos semestrales y ha ofrecido cerca de un 7,3% anual, beneficiándose del buen comportamiento de los mercados emergentes en un entorno de dólar débil.

    La recomendación común es clara: evitar clases denominadas en dólares si el objetivo es generar rentas periódicas, para no asumir costes recurrentes por cambio de divisa, especialmente en fondos con reparto mensual.
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    33 min
  • Japón reaparece como amenaza global: el gran cisne negro financiero
    Jan 29 2026
    Japón ha vuelto al centro del radar de los mercados financieros internacionales. Lo que durante décadas fue sinónimo de tipos de interés cero, deflación y rentabilidades inexistentes empieza a cambiar de forma abrupta, con implicaciones que van mucho más allá de Tokio. El detonante: el bono japonés a diez años, que en apenas un año ha pasado de ofrecer en torno al 1% a superar con claridad el 2%, alcanzando el 2,20%, un movimiento inédito en la historia reciente del país.Este giro altera uno de los pilares sobre los que se ha sustentado el sistema financiero global en los últimos años: el carry trade con el yen. Durante décadas, los inversores internacionales se han endeudado en moneda japonesa —barata y estable— para invertir en activos más rentables en Estados Unidos o Europa. Pero un bono japonés que ya paga más del 2% cambia por completo las reglas del juego.Japón es uno de los mayores exportadores de capital del mundo. Sus inversores colocan fuera del país cerca de cuatro billones de dólares, principalmente en renta fija estadounidense y europea. Mientras el diferencial de tipos siga siendo amplio —el bono estadounidense sigue ofreciendo alrededor de un 4,2%—, el atractivo no desaparece del todo, pero se reduce de forma significativa.El riesgo no está tanto en una venta masiva de bonos del Tesoro estadounidense por parte de Japón —escenario que los expertos consideran poco probable, dado su papel como aliado estratégico de Washington— como en un ajuste gradual que vaya drenando demanda de deuda en otros mercados. En Europa, ese efecto ya empieza a notarse: las expectativas de rentabilidad de los bonos han repuntado y el bono alemán podría acercarse al 3% por primera vez desde 2011, encareciendo la financiación de los Estados.El yen, en el centro de la tormentaLa otra gran derivada es la divisa. El debilitamiento del yen ha sido clave para sostener el carry trade, pero en las últimas semanas el mercado ha asistido a un freno abrupto de su depreciación frente al dólar, justo cuando el cruce rozaba los 160 yenes por dólar. Todo apunta a una intervención —directa o indirecta— para sostener la moneda nipona, con la participación del Tesoro estadounidense.A Estados Unidos no le conviene un yen excesivamente débil: abarata las exportaciones japonesas, especialmente en sectores sensibles como el automovilístico, y complica la estrategia de la Administración estadounidense para reducir el déficit comercial. Un yen más fuerte, además, actúa como freno natural al carry trade y obliga a muchos inversores a cerrar posiciones, vendiendo activos en dólares para recomprar yenes.Paradójicamente, el repunte de las rentabilidades golpea con fuerza al propio Japón. Con una deuda pública que ronda el 250% del PIB, cada subida de un punto porcentual en el bono a diez años supone un fuerte impacto sobre las finanzas públicas. El Banco de Japón, principal comprador de deuda soberana, acumula importantes pérdidas latentes, especialmente en los tramos largos, como el bono a 40 años, muy sensible a las subidas de tipos.El trasfondo es político. Japón ha dejado atrás la deflación crónica y ha registrado episodios de inflación por encima del 3%. A ello se suma un ambicioso plan fiscal, valorado en unos 140.000 millones de dólares, que incluye ayudas directas y recortes de impuestos de cara a las próximas elecciones. Una combinación que inquieta a los “vigilantes de los bonos” y explica la presión al alza sobre las rentabilidades.Fondos de inversión: renta fija sí, pero con cautelaPara el inversor particular, Japón sigue siendo un terreno complejo. La renta fija japonesa continúa ofreciendo retornos modestos y un elevado riesgo de pérdidas si los tipos siguen subiendo. Algunos expertos solo ven sentido a productos monetarios a muy corto plazo en yenes, más como apuesta a una apreciación de la divisa que por la rentabilidad del cupón, todavía por debajo del 1%.En renta variable, el panorama tampoco es claro. El Nikkei ha superado con fuerza los máximos históricos de los años 80 y cotiza con múltiplos elevados —PER de 18-19 veces— comparables a los del mercado estadounidense, pero sin liderar el crecimiento global ni el boom de la inteligencia artificial. Además, existe un patrón inquietante: en grandes crisis recientes, el Nikkei ha tendido a marcar máximos antes que Wall Street, actuando como un posible indicador adelantado de correcciones globales.Japón, durante años relegado en las carteras internacionales, vuelve así a escena como posible foco de inestabilidad. Un bono al 2,2% puede parecer modesto desde una óptica occidental, pero para un sistema financiero acostumbrado a tipos cero en Japón, el cambio es profundo. Si las rentabilidades siguen escalando, el impacto se sentirá en divisas, en los mercados de deuda y, en última instancia, en la economía global.El “gran cisne negro” que muchos inversores daban por ...
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