🎙️ Capítulo 3 – El fotógrafo que se cree Dios (por tener una cámara buena)
¿Te suena esa figura mística que aparece en cada evento, se cuelga una cámara de 4000 euros al cuello y camina como si hubiera inventado la luz? Sí, hablamos de ese espécimen en peligro de exposición: el fotógrafo ególatra, también conocido como el "Yo disparo en manual, por supuesto".
En este episodio, Israel Bermes se sube al púlpito —sin sotana, pero con sarcasmo— para hablar de ese iluminado que cree que por tener el último modelo de cámara ya tiene derecho a mirarte por encima del parasol. El que se compra una mirrorless tope de gama, le pone un objetivo que vale más que tu coche, y lo usa… en automático. Pero eso sí, con actitud divina y mirada crítica a todo lo que huela a aficionado.
📸 Hablamos del ego. Del ego fotográfico, ese que no cabe en una tarjeta SD. Ese que se alimenta de likes, comparativas de sensores, y de repetir “esto con una reflex no pasaba” cada cinco minutos.
Aquí se cuestiona el mito del equipo caro como sinónimo de talento. Se desenmascara al “fotógrafo de postureo espiritual” que habla más de cámaras que de imágenes, y que cree que la humildad es un modo que se activa en el menú de la Canon.
También reflexionamos —entre risas y verdades incómodas— sobre cómo una herramienta puede elevar tu trabajo… o tu ego. Y cómo muchos fotógrafos acaban creyendo que el mérito está en la cámara, no en el ojo ni en la intención.
¿Te han mirado mal por disparar con un móvil? ¿Te han corregido la exposición como si fuera un crimen? ¿Te han dicho “esto no es una buena foto porque no está hecha con una full frame”? Pues este capítulo es para ti.
Porque aquí no venimos a lamer objetivos. Venimos a limpiar el polvo del altar fotográfico y recordar que, en este mundo de megapíxeles y presets de TikTok, todavía hay lugar para la risa, la crítica y, sobre todo, el sentido común.
🎧 Dale al play y acompáñanos en este viaje entre flashes de vanidad y contraluces de humildad.
Prometemos no bendecirte con filtros, pero sí darte una dosis de realidad con humor, para que la próxima vez que escuches a alguien decir “yo soy fotógrafo profesional”, sepas distinguir si es artista… o simplemente otro profeta de la mirrorless.