Épisodes

  • Diosas y rebeldes - Aphra Behn, la mujer que escribió para no obedecer
    Jan 19 2026

    Aphra Behn nació en 1640 en Inglaterra, en un mundo donde la palabra pública pertenecía casi en exclusiva a los hombres y donde la vida de una mujer estaba diseñada para el silencio. Desde joven mostró una inteligencia viva y una ambición poco común. Viajó siendo muy joven a las colonias inglesas en América, donde entró en contacto con la violencia del poder colonial, la esclavitud y la política internacional. Esa experiencia marcaría su escritura para siempre.

    De regreso a Inglaterra, fue reclutada como espía al servicio de la Corona durante una de las épocas más inestables del país. Trabajó en misiones secretas, fue engañada en pagos prometidos y acabó en la cárcel por deudas, abandonada por el mismo poder al que había servido. Lejos de desaparecer, Aphra Behn tomó una decisión radical: vivir de la escritura. Algo prácticamente impensable para una mujer en el siglo XVII.

    Escribió teatro, poesía y prosa con una libertad escandalosa para su tiempo. Habló de deseo femenino, de poder, de política, de hipocresía moral y de cuerpos que no pedían perdón. Fue atacada, ridiculizada y cuestionada por su sexo, pero también fue leída, representada y pagada. Murió el 16 de abril de 1689, pobre pero consciente de haber abierto una puerta que ya no se cerraría. Una mujer, una diosa, una rebelde.


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  • Diosas y rebeldes - Catalina de Erauso, la monja alférez
    Jan 12 2026

    Catalina de Erauso nació a finales del siglo XVI en el País Vasco y fue criada para una vida de clausura. Desde niña mostró un carácter indómito, incapaz de someterse a la disciplina conventual. A los quince años huyó del convento donde se formaba como monja y comenzó una vida errante que la llevaría a convertirse en soldado en los territorios de América. Para sobrevivir, Catalina adoptó identidad masculina y vivió durante años como hombre, trabajando, luchando y batiéndose en duelos sin que su secreto fuera descubierto.

    Sirvió en distintos ejércitos, participó en conflictos armados, cometió actos violentos y fue perseguida por la justicia en más de una ocasión. Su vida estuvo marcada por el peligro constante, la huida, el enfrentamiento y la construcción consciente de una identidad que le permitiera moverse en un mundo exclusivamente masculino. Catalina no buscó ser ejemplo ni bandera. Buscó libertad.

    Tras años de guerra y aventuras, su identidad fue revelada en circunstancias extremas. Lejos de ser castigada como cabría esperar, su historia despertó fascinación en autoridades civiles y religiosas. Llegó a ser recibida por el papa, que le concedió permiso para continuar viviendo como hombre.

    La vida de Catalina de Erauso es una de las más extraordinarias del siglo XVII. No fue heroína idealizada ni víctima pasiva. Fue una mujer que se negó a obedecer el destino impuesto y construyó su propia supervivencia a golpe de riesgo, inteligencia y desafío.


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  • Diosas y rebeldes - Olivia de Havilland, la mujer que doblegó a Hollywood
    Jan 5 2026

    Olivia de Havilland nació el 1 de julio de 1916 en Tokio, en una familia británica marcada por la distancia y la exigencia. Creció en California con su madre y su hermana, la futura Joan Fontaine, en un hogar donde el talento era estímulo y también competencia. En 1935 entró en el cine tras una etapa teatral y pronto se convirtió en rostro esencial del Hollywood clásico. Su popularidad se consolidó con aventuras y dramas, y en 1939 interpretó a Melania en Lo que el viento se llevó, un papel que le dio prestigio y una nominación. Pero el sistema de estudios la encorsetaba con contratos abusivos y castigos por rechazar papeles. En 1943 decidió enfrentarse a su estudio en los tribunales y el 8 de diciembre de 1944 ganó la apelación que limitó la duración real de esos contratos, una victoria que cambió las reglas del trabajo en Hollywood. Ya libre, eligió personajes más complejos y ganó el Óscar a mejor actriz por La vida íntima de Julia Norris en 1946 y por La heredera en 1949. Su vida personal también tuvo giros decisivos. Se casó con Marcus Goodrich el 26 de agosto de 1946, tuvo a su hijo Benjamin el 27 de septiembre de 1949 y se divorció en 1953. El 2 de abril de 1955 se casó con Pierre Galante, se instaló en París y fue madre de Gisèle el 18 de julio de 1956. Murió el 26 de julio de 2020 en París, a los 104 años, como símbolo de talento y libertad conquistada.


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  • Diosas y rebeldes - Toni Morrison, la madre de una lengua nueva
    Dec 29 2025

    Toni Morrison nació el 18 de febrero de 1931 en Lorain, Ohio, en una familia negra trabajadora que había huido del Sur para buscar aire. Creció oyendo cuentos, canciones y avisos sobre el racismo, y aprendió pronto que la violencia podía aparecer incluso cuando nadie la nombraba. En su memoria quedó, por ejemplo, la historia de un casero que prendió fuego a la vivienda familiar por una deuda de alquiler.

    En 1958 se casó con Harold Morrison, arquitecto jamaicano. Tuvieron un hijo en 1961 y, cuando el matrimonio se rompió, ella estaba embarazada del segundo. Se divorciaron en 1964 y Morrison crió a sus dos hijos prácticamente sola mientras trabajaba y escribía. En 1967 entró en Random House, primero en una división educativa y luego en la sede de Nueva York. Allí se convirtió en la primera mujer negra editora sénior de ficción, publicó y defendió a autores y pensadores afroamericanos, y aprendió a afilar cada frase sin domesticarla.

    Publicó novelas que cambiaron el canon: Ojos azules en 1970, Sula en 1973, La canción de Salomón en 1977. Con Beloved, inspirada en un caso real de esclavitud, ganó el Pulitzer en 1988. En 1993 recibió el Nobel de Literatura, primera mujer afroestadounidense en lograrlo.

    Murió el 5 de agosto de 2019 en Nueva York, por complicaciones de neumonía. Su legado es lenguaje, memoria y libertad.


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  • Diosas y rebeldes - Anna May Wong, la actriz a la que Hollywood negó un final feliz
    Dec 22 2025

    Anna May Wong fue una mujer adelantada a su tiempo y castigada por ello. Nació en 1905 en Los Ángeles, hija de inmigrantes chinos, y desde muy joven supo que su destino no estaría en el lugar que la sociedad había reservado para ella. Mientras Hollywood crecía, ella también crecía con una certeza incómoda: quería ser actriz en una industria que no concebía a una mujer asiática como protagonista.

    Comenzó a trabajar en el cine siendo adolescente y pronto demostró un talento natural, una presencia magnética y una inteligencia emocional que traspasaba la pantalla. Sin embargo, el racismo estructural del Hollywood clásico la confinó a papeles secundarios, exóticos o directamente humillantes. Le negaron grandes oportunidades, incluso cuando la historia que se contaba era china, y vio cómo esos papeles se entregaban a actrices blancas maquilladas para parecer orientales.

    Cansada de los límites, en la década de 1920 decidió marcharse a Europa. Allí trabajó en cine y teatro, fue reconocida por su talento y tratada como una actriz completa, no como una rareza. Regresó a Estados Unidos convertida en una figura internacional, pero el sistema seguía siendo el mismo.

    Su vida personal estuvo marcada por amores imposibles, prohibidos por las leyes raciales de la época, y por una soledad creciente. A pesar de todo, nunca renunció a su dignidad ni a su deseo de abrir camino para otras.

    Murió en 1961, con 56 años, después de años de lucha silenciosa. Hoy es recordada como una pionera absoluta: una actriz que desafió al cine, al racismo y a su tiempo, pagando un precio alto para que otras pudieran llegar después.


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  • Diosas y rebeldes - Dolores O’Riordan, la voz herida que estremeció al mundo
    Dec 15 2025

    Dolores O’Riordan nació entre silencios que nadie se atrevía a nombrar en la Irlanda rígida de los años setenta, y quizá por eso su vida entera fue una búsqueda de voz. En una casa humilde, siendo la menor de siete hermanos, descubrió muy pronto que el piano le ofrecía un refugio y que cantar podía ser una forma de abrir un espacio propio en un mundo que la intimidaba. Aquel talento precoz convivía con una herida íntima que marcaría para siempre su sensibilidad, convirtiendo su música en un territorio emocional único.

    A los dieciocho años entró en un grupo local que buscaba cantante. Lo que ocurrió cuando abrió la boca fue decisivo: su voz, frágil y afilada, transformó aquella banda sin rumbo en The Cranberries. En pocos meses pasó de los pequeños pubs de Limerick a escenarios abarrotados. Dreams y Linger revelaron una forma nueva de cantar la vulnerabilidad, pero Zombie fue el estallido definitivo. Escribió esa canción tras un atentado que mató a dos niños y la convirtió en himno mundial. Su interpretación, directa y visceral, parecía llegar de un lugar profundo que solo ella conocía.

    La fama trajo éxito, pero no calma. Dolores lidiaba con ansiedad, trastorno bipolar y el peso de un pasado nunca del todo cerrado. Aun así, siguió componiendo, formando familia, buscando una estabilidad que a veces encontraba y otras se le

    escapaba entre los dedos. Su vida fue una mezcla de fuerza absoluta y fragilidad intensa.

    En enero de 2018 murió accidentalmente en un hotel de Londres, dejando al mundo en estado de shock. Miles de personas la despidieron en Limerick, donde su voz había comenzado. Hoy, cada vez que suenan sus canciones, vuelve algo esencial: la verdad emocional de una mujer que convirtió el dolor en arte y la intimidad en un legado inolvidable.


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  • Diosas y rebeldes - Cicely Tyson, la primera actriz negra que dijo: No
    Dec 8 2025

    Cicely Tyson nació en 1924 en Harlem, Nueva York, hija de inmigrantes caribeños, y creció en una casa marcada por el trabajo duro, la fe religiosa y la esperanza. Desde joven se rebeló contra lo que “debía ser” una mujer negra en su barrio. Dejó el trabajo de oficina para seguir su deseo: ser vista, ser voz, ser ella misma. El modelaje la llevó a la actuación. Primero la mirada, luego el guion. Pero el mundo no estaba preparado para ella. Papeles vacíos, degradantes, ridículos, esperaban a muchas mujeres negras. Cicely se negó. Esperó. Resistió. No aceptó menos de lo que merecía.

    Su primer gran triunfo llegó en 1972 con “Sounder”, donde interpretó a una madre afroamericana luchando por sobrevivir en el sur racista de Estados Unidos. Ese papel, serio, humano, hizo historia: fue nominada al Oscar, se abrió una puerta para generaciones. Desde ese momento, su carrera se convirtió en una misión: mostrar al mundo que las mujeres negras podían ser protagonistas, no estereotipos.

    Dos años después protagonizó “The Autobiography of Miss Jane Pittman”, una mujer que vivía más de un siglo, testigo de la esclavitud, de la segregación, de los cambios. Su actuación, desgarradora, ganó Emmy.

    Cicely Tyson no solo actuaba: elegía. Rechazaba roles humillantes, exigía respeto. Su presencia impuso dignidad. Su piel, sus rizos, su fuerza eran un grito silencioso contra el racismo cultural, contra la invisibilidad. Representó a madres negras, mujeres fuertes, víctimas del olvido, portadoras de orgullo. Mostró que “ser negro” no era etiqueta, era identidad, historia, valor.

    Amó, sufrió, luchó. Tuvo relaciones tormentosas, prejuicios, dudas, cicatrices. Pero su voz no se quebró. Su carrera abarcó siete décadas. Murió en 2021 con 96 años, dejando un legado que no cabe en premios ni estatuas. Su huella es universal: cada vez que una mujer negra pisa un escenario, ya está caminando sobre sus hombros.

    Cicely Tyson fue guerra y ternura, resistencia y elegancia, alma y presencia. Su vida demuestra que la actuación puede ser digna, valiente y transformadora. Que una voz, un rostro, unas palabras pueden abrir mundos. Que una mujer puede cambiar la forma en que el mundo la ve. Una mujer, una diosa, una rebelde.


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  • Diosas y rebeldes - Cesária Évora, la diva descalza de Cabo Verde
    Dec 1 2025

    Cesária Évora nació en 1941 en Mindelo, en la isla de São Vicente, un territorio pobre de Cabo Verde donde la música era refugio y memoria. Creció marcada por la muerte temprana de su padre y por los años que pasó en un orfanato, donde aprendió que la vida podía ser dura, pero nunca silenciosa. De adolescente comenzó a cantar en bares portuarios, entre marineros, guitarras y humo, y allí desarrolló la voz grave y ondulante que un día emocionaría al mundo.

    Durante los años sesenta viajó a Angola para actuar y vivió de la música como pudo, entre amores breves y dificultades económicas. Sin embargo, a finales de los setenta cayó en una depresión profunda y dejó de cantar durante casi diez años. La pobreza era extrema y muchas noches dependía de la generosidad de amigos para comer. Parecía que su destino sería quedar como un recuerdo local, una promesa rota en una isla olvidada.

    La resurrección llegó en los años ochenta, cuando un grupo de músicos caboverdianos la convenció de viajar a Portugal. Allí grabó sus primeras cintas y, gracias al productor José da Silva, viajó a París para grabar su álbum internacional “La diva aux pieds nus”. Tenía cuarenta y siete años cuando comenzó realmente su carrera profesional. En 1992 llegó su consagración mundial con el disco “Miss Perfumado” y la canción Sodade, que la convirtió en un icono global. La crítica la celebró por su autenticidad y el público la adoró por su voz que parecía traer el Atlántico en cada nota.

    Ganó un Grammy, llenó teatros en Europa y América y llevó el nombre de Cabo Verde a los escenarios más prestigiosos. A pesar de la fama, siguió cantando descalza, fiel a sus raíces. Vivió con sencillez, mantuvo siempre su sentido del humor y nunca se preocupó por la imagen. Para ella, la música era la verdad, no espectáculo.

    A partir de 2010 su salud empeoró, pero continuó cantando hasta que el cuerpo ya no se lo permitió. Murió en 2011 en Mindelo, la ciudad que la vio nacer. Hoy es una leyenda africana y universal. Su legado vive en la morna, en la saudade, en esa voz que sigue viajando por el mundo sin perder autenticidad.


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