Épisodes

  • SANTIAGO 3. VERDADERA SABIDURÍA
    Feb 3 2026



    Santiago 3:13 Si ustedes son sabios y entienden los caminos de Dios, demuéstrenlo viviendo una vida honesta y haciendo buenas acciones con la humildad que proviene de la sabiduría. 14 Pero, si tienen envidias amargas y ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras. 15 Pues la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios. Dichas cosas son terrenales, puramente humanas y demoníacas. 17 Pero la sabiduría que proviene del cielo es, ante todo, pura y también ama la paz; siempre es amable y dispuesta a ceder ante los demás. Está llena de compasión y de buenas acciones. No muestra favoritismo y siempre es sincera. NTV.

    A lo largo de los tiempos, el hombre ha distorsionado el verdadero concepto de lo que es sabiduría. Pues cree que una persona sabia, es aquella que tiene un amplio conocimiento de las diferentes ramas de las ciencias humanas. A lo largo de la historia de este mundo, muchos hombres han logrado cultivar estos conocimientos, razón por los cuales se les a denominado como hombres sabios, Gracias a su amplio conocimiento el nombre de estos hombres ha quedado registrado en las páginas de diferentes obras literarias, las cuales hablan de sus conocimientos y sus dichos. El conocimiento, solo es una parte de la sabiduría, la otra es la aplicación de esos conocimientos y la vida de comunión que lleva con las personas de su entorno, así como con el creador de la vida y todo lo existente en este mundo.

    La verdadera sabiduría, no es solo conocimiento de las ciencias humanas, también es el conocimiento de las verdades que se encuentran registradas en las páginas de las sagradas escrituras, y la aplicación de ellas en su vida cotidiana. Esta clase de sabiduría es verdadera, no es terrenal ni humana, esta sabiduría es celestial, ya que proviene directamente del Creador de todo lo existente, proviene de Dios Padre y de su amado Hijo Cristo Jesús. Solo el hombre que verdaderamente conoce la voluntad de Dios y la aplica en su vida, puede ser llamado realmente sabio, los otros hombres que solo tienen conocimiento de las ciencias humanas, no se les puede llamar sabios, sino hombres inteligentes, u hombres con sabiduría terrenal.

    La sabiduría verdadera puede medirse por la profundidad del carácter de una persona. Así como las personas pueden identificar un árbol por el tipo de fruto que produce, también puede evaluar la sabiduría de los hombres por la forma en que actúan y se relaciona con las personas de su entorno. Los celos amargos y contención" están inspirados por el diablo. Es fácil para los hombres ser atraídos a deseos equivocados por la presión social y,
    a veces, por los cristianos con buenas intenciones. Por escuchar los consejos de "impóngase", "hágalo", "fíjese metas altas", podemos ser atraídos hacia la avaricia y la competencia destructiva. La necedad conduce al desorden, pero la sabiduría conduce a la paz y a la bondad.

    Algunos eruditos o sabios, creen que puede haberlo recibido de Jesús: El fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. la ira humana no produce la justicia de Dios, pero hacer la paz sí la produce. Eso es también lo que dijo Jesús: Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mateo 5:9). Son hijos de Dios porque están actuando como su verdadero Padre, produciendo el tipo de justicia que agrada a Dios. Esto es muy diferente de la ira y la contienda de caminos meramente humanos para producir lo que los humanos llaman “justo”. El camino de Dios para hacer cosas requiere su sabiduría, su Espíritu.


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  • SANTIAGO 2. FE ACTIVA
    Feb 2 2026

    FE ACTIVA


    Santiago 2:14 Amados hermanos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no lo demuestra con sus acciones? ¿Puede esa clase de fe salvar a alguien? 15 Supónganse que ven a un hermano o una hermana que no tiene qué comer ni con qué vestirse 16 y uno de ustedes le dice: «Adiós, que tengas un buen día; abrígate mucho y aliméntate bien», pero no le da ni alimento ni ropa. ¿Para qué le sirve? 17 Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil. 26 Así como el cuerpo sin aliento está muerto, así también la fe sin buenas acciones está muerta. NTV.


    Las buenas acciones cada vez más escasean, esto se debe a que el mundo se está volviendo más egoísta. Los que más tiene no están dispuestos a velar por las necesidades de los que menos tiene. Algunas personas al ver que su prójimo está atravesando por una necesidad, lo pasan por alto, o solo se detienen a darles palabras de aliento y les dicen: tengan fe, que el día de mañana será mucho mejor que el de hoy. Estas palabras, aunque aparentemente fueron hechas con buenas intenciones, no sirven de nada para el que está atravesando por una necesidad, más bien, les puede causar incomodidad, dolor o indignación, de saber que las personas que más tienen, son egoístas y no están dispuestas a extenderles la mano.


    Pese a su declaración de fe en Jesucristo, algunos creyentes se comportan de manera egoísta al igual que muchas personas que no creen en Dios. Pues estos creyentes, no se detienen a extenderles la mano a las personas que están atravesando por una necesidad física. Ellas por lo general, piensan que con solo decirles que el Señor les bendiga a los necesitados, es más que suficiente. Este comportamiento del creyente, no refleja una verdadera fe en Jesucristo, porque la verdadera fe mueve al creyente a realizar buenas obras en favor de los necesitados. La verdadera fe hace actuar al creyente tal como lo manifiesta el apóstol Santiago.


    No todas las personas que afirman tener fe en Jesucristo, lo tienen, ya que la afirmación de fe de algunas personas, solo puede ser una aprobación intelectual, el estar de acuerdo con una serie de enseñanzas cristianas, y por lo tanto sería una fe incompleta. La verdadera fe transforma la conducta y el pensamiento de las personas desde su interior. Si la vida de los que profesan tener fe en Jesucristo no cambia, en realidad no creen las verdades que dicen creer. Delante de Dios, no les sirve de nada a las personas declarar que tienen fe si no lo demuestran con sus acciones. Esta declaración no trata de negar la importancia de profesar con los labios que se tiene fe, sino de recordar que una fe verdadera no puede permanecer encerrada en el corazón o en las palabras. La fe genuina se expresa en gestos de compasión, en manos extendidas, en compartir el pan con quien tiene hambre y en vestir al que está desnudo.


    La fe sin buenas acciones, está muerta y es inútil. Con esto no se quiere decir que la salvación se gana por medio de las obras, sino que describe la naturaleza de la fe genuina. La fe salvadora es necesariamente fértil; produce obras como el árbol sano produce fruto. Una profesión de fe sin manifestación de buenas acciones, carece del aliento del Espíritu. Por lo tanto, la fe cristiana auténtica no es un asentimiento intelectual ni una experiencia emocional pasajera, sino una confianza vital en Jesucristo que inevitablemente transforma la manera de vivir, especialmente en la relación con los más vulnerables y necesitados de la sociedad.



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  • SANTIAGO 1. ALEGRÍA EN LAS DIFICULTADES
    Jan 29 2026

    ALEGRÍA EN LAS DIFICULTADES


    Santiago 1:2 Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho 3 porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. 4 Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada. NTV.


    Cuando todo marcha bien en su vida, las personas se regocijan y hacen grandes fiestas o celebraciones para compartir su alegría con las personas que les rodean. Pero cuando las cosas empiezan a marchar mal, toda la alegría se desvanece de sus rostros, caen en una profunda depresión y la esperanza se apodera de sus vidas. En medio de esta depresión, empiezan a preguntarse por qué Dios permite que las personas pasen por momentos difíciles. Sin embargo, la Palabra de Dios invita a mirar las pruebas desde una perspectiva radicalmente distinta. Mirar las pruebas como motivo de “gran regocijo”. No se trata de masoquismo, sino de reconocer el propósito eterno de Dios en el sufrimiento.


    Los problemas o dificultades que llegan a la vida de los creyentes, de ninguna forma son castigos que vienen de parte de Dios, más bien, son partes inevitables de la vida del creyente como consecuencia de la incursión del pecado en este mundo. Dios permite que las dificultades lleguen a la vida de sus hijos, porque son oportunidades que Él utiliza para que la fe de sus hijos se fortalezca y lleguen a una adecuada madurez espiritual. Si Dios, no permitiera dificultades en sus hijos, ellos no alcanzarían esa madurez, más bien, seguirían siendo como niños inmaduros, que no tendrían la necesidad de buscarlo, ni tener una comunión con Él. Pues la fe no se fortalece en la comodidad, sino en la adversidad. Así como el oro se purifica en el crisol, así también la fe se refina en las pruebas. Y en ese proceso, nace la paciencia o constancia: esa firmeza del alma que no se deja vencer por las circunstancias, sino que persevera con esperanza.


    Cuando el creyente se encuentra en medio de las dificultades, puede reprochar a Dios por la realidad que le está tocando vivir, o confiar en que todo está bajo el control de Dios y que Él no permitirá que esas dificultades lo ahoguen por completo, sino que le dará la victoria sobre esas dificultades. Los creyentes que tengan una plena confianza en Dios, no solo que confiarán en el poder de su Dios para liberarlo de las dificultades, sino que reconocerán que Dios les está moldeando para que alcancen la madures Espiritual y por eso, se alegrarán, esa alegría, no será una alegría superficial o fingida, sino una alegría profunda fundada en la confianza de que Dios está obrando incluso en medio del fuego.

    Los problemas tienen una meta clara en la vida de los creyentes: que creer en Dios en medio de las dificultades alcance su obra completa. La fe plena en Dios, no se desarrolla de la noche a la mañana en la vida del creyente, más bien, es un desarrollo progresivo, que paso a paso conduce al creyente a la integridad espiritual o plenitud. Esta plenitud no es perfección sin defecto y sin pecado, sino creyentes maduros, íntegros, equilibrados y un carácter formado a la imagen del unigénito Hijo de Dios. Es la plenitud espiritual que surge cuando se permite que Dios use cada prueba para conformar a los creyentes a la imagen de su amado Hijo Jesucristo.


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  • HEBREOS 13. AGRADAR A DIOS
    Jan 28 2026

    AGRADAR A DIOS


    HEBREOS 13:2. No se olviden de brindar hospitalidad a los desconocidos, porque algunos que lo han hecho, ¡han hospedado ángeles sin darse cuenta! 3 Acuérdense de aquellos que están en prisión, como si ustedes mismos estuvieran allí. Acuérdense también de los que son maltratados, como si ustedes mismos sintieran en carne propia el dolor de ellos. 16 Y no se olviden de hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los sacrificios que le agradan a Dios. NTV.


    Los asaltos a los hogares, así como los secuestros a Domicilio, cada vez más se van incrementando alrededor del mundo. Estas maneras de delinquir, están causando un gran temor entre las personas, razón por la cual, las personas están optando por no abrir la puerta de sus hogares a desconocidos, pues no saben con que intenciones tocan sus puertas. Quienes llaman a la puerta, pueden ser personas que realmente necesiten alguna hospitalidad, pero también pueden ser delincuentes disfrazados de personas humildes que buscan ayuda para resguardarse del frio, o saciar el hambre. Para evitar cualquier sorpresa, las personas pese a su generosidad y hospitalidad, están dejando de abrir sus puertas a los necesitados.


    No todas las personas han dejado la hospitalidad y la generosidad a un lado por el miedo a la delincuencia, algunos lo han dejado por el egoísmo que albergan en sus corazones, estas personas no están dispuestos a compartir los recursos que tienen con otros, pese a conocer las necesidades por las cuales está atravesando su prójimo. Este comportamiento egoísta no es nada bueno, menos aún para las personas que han aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador, pues la voluntad del unigénito Hijo de Dios es que todos sus seguidores sean hospitalarios, y generosos con todas las personas necesitadas.


    Dios desea que todos sus hijos abran la puerta de sus hogares y les extiendan la mano a las personas necesitadas, ya sea brindándoles hospitalidad en sus hogares, o compartiendo de sus bendiciones con su prójimo. La hospitalidad en el mundo antiguo no era simplemente un acto de cortesía, sino una necesidad vital para viajeros en tierras peligrosas. El escritor de esta carta eleva esta práctica terrenal a un nivel espiritual: y da a conocer que, al recibir al desconocido, el creyente podría estar recibiendo mensajeros celestiales. Esto evoca las historias como la de Abraham recibiendo a los tres visitantes o la viuda de Sarepta acogiendo al profeta Elías. La hospitalidad cristiana va más allá de recibir conocidos; implica apertura hacia el otro, especialmente hacia quienes no forman parte del círculo natural de cada creyente. En un mundo que construye muros físicos y sociales, el cristiano está llamado a construir puentes, reconociendo que cada persona lleva la imagen de Dios y que Cristo mismo se identifica con el extranjero o el necesitado.


    Dios también anhela que sus hijos también se preocupen de las personas que se encuentran en las prisiones, como si uno mismo sintiera en carne propia el dolor de ellos. Para el creyente no debe bastar con sentir lástima de los que están en prisión; debe identificarse con el sufrimiento del otro hasta hacerlo propio. En tiempos de injusticia, encarcelamiento, persecución o violencia, el creyente no puede permanecer indiferente. La comunión en Cristo une a las personas de tal manera que el dolor de uno es el dolor de todos. Esta solidaridad activa es una forma de testimonio profético en un mundo que suele mirar hacia otro lado. Al cumplir con estas buenas acciones, el creyente podrá agradar a Dios.



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  • HEBREOS 12. UN REINO INCONMOVIBLE
    Jan 27 2026

    UN REINO INCONMOVIBLE.

    HEBREOS 12:26 Cuando Dios habló desde el monte Sinaí, su voz hizo temblar la tierra, pero ahora él hace otra promesa: Una vez más, haré temblar no sólo la tierra, sino también los cielos. 27 Eso significa que toda la creación será agitada y removida, para que sólo permanezcan las cosas inconmovibles. 28 Ya que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos y agrademos a Dios adorándolo con santo temor y reverencia, 29 porque nuestro Dios es un fuego que todo lo consume. NTV.


    En la última época, la actividad sísmica ha incrementado en gran manera alrededor de todo el mundo. En algunos países estos movimientos sísmicos han sido demasiado fuertes, tanto que han provocado destrucciones de edificaciones, así como de estructuras viales. Estos movimientos han ocasionado una gran alarma en la población, generando un pánico generalizado. En el corazón de algunas personas que han pasado por esta experiencia, existe un temor latente de que nuevamente la tierra tiemble bajos sus pies. Los movimientos sísmicos, generalmente son ocasionados por el reacomodamiento de las fallas geológicas en las profundidades de la tierra. No todos los movimientos telúricos son provocados por este reacomodamiento de las placas geológicas, pueden deberse a otras causas que no son tan comunes, como el terremoto que experimentó el pueblo hebreo hace miles de años. Este movimiento telúrico fue ocasionado por el eterno Creador.


    Cuando se anunció la Ley al pueblo hebreo, la Tierra fue conmovida. «Todo el Monte Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. La Tierra tembló, en la presencia del Señor. La Tierra tembló, y los cielos derramaron lluvia ante la presencia del Señor. La voz de tu trueno estaba en el torbellino; Sus relámpagos iluminaron el mundo; se estremeció y tembló la Tierra. Este terrible suceso, la humanidad no lo ha vuelto a experimentar, pero lo va experimentar cuando Dios nuevamente se manifieste en este mundo para instaurar su reino sobre su creación. El mundo nuevamente experimentará la presencia de Dios y toda la tierra temblará en su presencia, y no solo la tierra, sino también los cielos que no temblaron cuando Dios le dio la Ley al pueblo hebreo.


    Cuando esta vez se manifieste el eterno Creador, toda la creación será agitada y removida, para que sólo permanezcan las cosas inconmovibles. Antes de esta renovación, tanto el reino material como el espiritual serán examinados por completo, para su destrucción o reforma. Habrá en el final de la historia la remoción de las cosas movibles de la creación como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Dios, Cristo, la iglesia, la santidad, el amor estas son cosas inconmovibles. Ellas permanecerán eternamente, y el que se las ha apropiado por la gracia de manera tal que se ha asimilado a ellas también permanecerá.


    El creyente gracias a su fe en Jesucristo, ha recibido un reino inconmovible, por eso debe estar eternamente agradecido, y con gratitud poseer todas las cosas que Dios pone a su disposición y mediante ella, servir a Dios agradándole con temor y reverencia. No puede haber un servicio aceptable en la presencia de Dios, si lo toma con ligereza o descuido, por eso el creyente al momento de servir a Dios, debe apropiarse de la gracia justificante, santificante y preservadora en toda medida, ya que le pertenece gracias a la sangre de Jesús. Porque Dios es fuego consumidor. O consumirá el pecado del creyente o consumirá al creyente en su pecado.



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  • HEBREOS 11. FE GENUINA
    Jan 22 2026

    FE GENUINAHebreos 11:1 La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver. 3 Por la fe entendemos que todo el universo fue formado por orden de Dios, de modo que lo que ahora vemos no vino de cosas visibles. 6 De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad. NRV.En algunos aspectos de la vida, las personas no creen con total facilidad las cosas que se les cuenta, por eso, para creer que las cosas que se les dicen son verdaderas, exigen pruebas visibles y tangentes, así como respuestas inmediatas. Esta incredulidad es más frecuente cuando se trata de la existencia de un Dios que creo todo el universo y todo lo que existe, algo similar sucede con todo el contenido de las Sagradas Escrituras. Para este grupo de personas, la fe o creer en la existencia de un único Dios verdadero, les parece un concepto anticuado o incluso ingenuo. Sin embargo, la Biblia presenta la fe o creer en Dios, no como una ilusión sino como la base sólida de que todo su contenido es real y verificable a través de la historia humana.La fe en Dios no es solo creer en su existencia, sino creer en cada uno de sus promesas, las cuales se cumplen en la vida del hombre a su debido tiempo. Además, el escritor de esta epístola revela que la fe en Dios es mucho más que un simple sentimiento: sino que es la certeza de lo que se espera y la convicción de realidades invisibles. Por ejemplo: si una persona está construyendo un rascacielos. Lo que primero se ve son las grúas, los obreros, el acero que se eleva hacia el cielo. Pero antes de que existiera la primera columna de concreto, ese edificio ya existía completo y perfecto en los planos del arquitecto. La estructura visible nació de una realidad invisible: la visión, los cálculos y el diseño previos, por eso el que construye, empieza a construir ese rascacielos con la certeza de que, al finalizar la obra, el rascacielo va estar ahí. Si las personas creen profundamente que, al finalizar una obra de construcción, podrán ver una estructura tangible: ¿Porque se les hace tan difícil creer en la existencia de un Dios que creo todo el universo y todo lo que en él subsiste?, Esto se debe a que su mente esta nublada al entendimiento de la verdad a causa del pecado que gobierna sus vidas. Pero las personas que han llegado al conocimiento de la verdad, creen profundamente en la existencia de un Dios que creo todas las cosas que existen en este universo. De la misma manera, creen en cada una de las promesas que se encuentran en las páginas de las Sagradas Escrituras.Las personas que deseen acercarse a Dios deben creer en todo el contenido de la Escritura, su fe será recompensada por haber buscado a Dios con sinceridad. La fe para los hombres no es opcional; es el puente que las lleva a su presencia. Dios recompensa a quienes lo buscan de corazón, no con riquezas fugaces, sino con paz profunda, dirección clara y una eternidad segura. La fe de los redimidos no debe ser una fe genérica o vaga, sino de una fe personal y activa que las impulsa a orar cuando no hay respuestas, a obedecer cuando no hay garantías, y a esperar cuando todo parece perdido. Sin esta clase de fe, el hombre jamás llegara a agradar a Dios y menos recibirá las recompensas que Él tiene preparado para todos sus hijos que se mantengan fieles hasta el final de sus días en este mundo.

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  • HEBREOS 10. EL VALOR DEL SACRIFICIO
    Jan 20 2026

    EL VALOR DEL SACRIFICIO


    HEBREOS 10:26 Queridos amigos, si seguimos pecando a propósito después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificio que cubra esos pecados. 27 Sólo queda la terrible expectativa del juicio de Dios y el fuego violento que consumirá a sus enemigos. 28 Pues todo el que rehusaba obedecer la ley de Moisés era ejecutado sin compasión por el testimonio de dos o tres testigos. 29 Piensen, pues, cuánto mayor será el castigo para quienes han pisoteado al Hijo de Dios y han considerado la sangre del pacto la cual nos hizo santos como si fuera algo vulgar e inmundo, y han insultado y despreciado al Espíritu Santo que nos trae la misericordia de Dios. NTV.


    El sacrificio de Jesucristo en la cruz del calvario, es la muestra de amor más grande que puede existir en toda la historia de la humanidad. Pero un gran numero de la población mundial, no le da el valor que se merece este sacrificio realizado por Jesucristo. No solo que no lo valoran, sino que han llegado a despreciar esta muestra de amor hecha en la cruz del calvario. Entre las personas que desprecia el sacrificio de Jesucristo, se encuentran algunos creyentes, yaqué pese a haber aceptado a Jesucristo y conocer el evangelio, siguen llevando una vida que no le honran ni le glorifican, más bien, siguen complaciendo a los deseos de su vieja naturaleza pecaminosa. Con esta manera de vivir, muestran que no les importa el precio que pagó Jesucristo para perdonar sus pecados y librarlos de toda condenación.


    Bajo la inspiración del Espíritu Santo de Dios, el escritor de esta carta realiza una severa advertencia a los creyentes que no valoran el sacrificio realizado por el unigénito Hijo de Dios. Esta advertencia no lo hace como un juez implacable, sino como un pastor que ama profundamente a su rebaño. Sus palabras resultan dolorosas, pero no por crueldad, sino por urgencia similar a la voz de un padre que grita al ver a su hijo acercarse a un precipicio, o de un amigo fiel que confronta con lágrimas cuando advierte que su hermano se encamina a la destrucción. Estas palabras de advertencia no están dirigidas a quienes aún no conocen a Cristo, sino a aquellos que han probado la gracia, escuchado el evangelio y han sido iluminados por el Espíritu Santo, pero pese a eso, han decidido seguir pecando a propósito. No se refiere a caídas inevitables ni a luchas sinceras contra el pecado, sino a una actitud deliberada, persistente y consciente de desprecio hacia el sacrificio de Jesús.


    Todos los que han aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador, conocen perfectamente el sacrificio que realizó su Señor para perdonarles su pecado y liberarlos de toda maldad. Pero pese a tener este conocimiento, algunos creyentes eligen revelarse, y vuelven nuevamente a su antigua vida de pecado, para estos apostatas, no existe ni existirá otro sacrificio que pueda perdonar sus pecados, más bien, les sobrevendrán un juicio más severo por haber despreciado el sacrificio de Jesucristo. Recordar que, bajo la ley de Moisés, la desobediencia era castigada con severidad basada en el testimonio de dos o tres testigos. Sin embargo, en el Nuevo Pacto sellado con la sangre del unigénito Hijo de Dios, resulta mucho más grave pisotear esa sangre que fue derramada en la cruz del calvario, considerarla impura e insultar al Espíritu Santo que constantemente llama al arrepentimiento.


    Los creyentes tienen que saber que la gracia divina no anula la santidad; más bien, la exige. Dios no espera perfección de sus hijos, pero sí espera que tengan un corazón rendido, agradecido y dispuesto a caminar en obediencia a su bendita palabra, ya que la verdadera fe no se conforma con saber la verdad: se transforma por ella. Por eso todos los creyentes deben mantener su fe y fidelidad al Señor, hasta que Él los llame a su presencia, pues todos los que no permanezcan fieles hasta el final, recibirán un severo juicio, que será la destitución definitiva de la gracia divina.

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  • HEBREOS 9. NUEVO PACTO
    Jan 16 2026

    NUEVO PACTO

    HEBREOS 9:13 Bajo el sistema antiguo, la sangre de cabras y toros y las cenizas de una ternera podían limpiar el cuerpo de las personas que estaban ceremonialmente impuras. 14 Imagínense cuánto más la sangre de Cristo nos purificará la conciencia de acciones pecaminosas para que adoremos al Dios viviente. Pues por el poder del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio perfecto por nuestros pecados. 15 Por eso él es el mediador de un nuevo pacto entre Dios y la gente, para que todos los que son llamados puedan recibir la herencia eterna que Dios les ha prometido. Pues Cristo murió para librarlos del castigo por los pecados que habían cometido bajo ese primer pacto. NTV.

    Pese a su conversión a Jesucristo, existen creyentes que todavía cargan con culpas pasadas, con errores que creen irreparables, con una conciencia que las acusa sin cesar. Estos creyentes a pesar de haber entregado sus vidas a Jesucristo, dudan de Su poder para perdonar sus pecados. A los que dudan del poder de la sangre derramada en la cruz del calvario, el escritor de esta carta les incentiva a que abandonen sus dudas, y contemplen con fe el poder infinito de la sangre del Cordero inmolado. Ya que Su preciosa sangre no fue derramada en un altar terrenal, sino en la cruz del Calvario. No fue la sangre de un animal imperfecto, sino la del Cordero sin mancha, ofrecido por el Espíritu eterno como sacrificio para el perdón de todos los pecados de la humanidad.

    En el Antiguo Testamento, Dios estableció un sistema de sacrificios para que su pueblo pudiera acercarse a Él, aunque de manera temporal y simbólica. Los animales eran ofrecidos como sacrificios, sus sangres derramadas en el altar del sacrificio terrenal, y las cenizas de una ternera roja tenían un propósito legítimo: limpiar la impureza ceremonial, permitiendo que el israelita volviera a participar en la vida comunitaria y en el culto del tabernáculo. Pero esa limpieza era superficial, no tocaba el corazón ni transformaba la conciencia. Era un recordatorio constante de que el pecado seguía presente, y que los sacrificios debían repetirse año tras año. La purificación no se trataba de que el hombre solo quede limpio ante los ojos de otros humanos o cumpla con rituales, sino que experimentara una paz profunda con Dios.

    La sangre de Cristo no solo cubre el pecado; lo borra. No solo satisface la justicia divina; restaura la relación. No solo perdona al pecador; los reconcilió con el Padre. Y lo hace por el poder del Espíritu eterno, lo que significa que su obra no está limitada por el tiempo, el espacio ni la repetición. Fue una vez por todas. Más aún, Cristo no es solo un sacerdote que ofrece un sacrificio: Él es el sacrificio. Se ofreció a sí mismo voluntariamente, sin mancha, perfecto. Y por eso, es el mediador de un nuevo pacto. Este nuevo pacto no depende de la capacidad de las personas para obedecer, sino de la fidelidad de Dios y del sacrificio suficiente de Jesús.

    La sangre de Jesucristo opera en una dimensión radicalmente diferente a la sangre de los animales que eran sacrificados en el antiguo sistema sacrificial. La sangre del Cordero no limpia superficialmente, sino que penetra hasta lo más profundo del ser humano: la conciencia misma. Esa voz interna que acusa, que recuerda las faltas, que separa de la plena comunión con Dios, es purificada completamente por el sacrificio perfecto de Jesús en el madero. Jesús es el mediador del nuevo sistema sacrificial o nuevo pacto. Los redimidos ya no están bajo rituales externos, sino bajo una relación viva con Dios. Por su muerte, fueron liberados del castigo que merecían y llamados a heredar la vida eterna. ¡Qué gracia tan inmerecida!


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