SANTIAGO 2. FE ACTIVA
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FE ACTIVA
Santiago 2:14 Amados hermanos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no lo demuestra con sus acciones? ¿Puede esa clase de fe salvar a alguien? 15 Supónganse que ven a un hermano o una hermana que no tiene qué comer ni con qué vestirse 16 y uno de ustedes le dice: «Adiós, que tengas un buen día; abrígate mucho y aliméntate bien», pero no le da ni alimento ni ropa. ¿Para qué le sirve? 17 Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil. 26 Así como el cuerpo sin aliento está muerto, así también la fe sin buenas acciones está muerta. NTV.
Las buenas acciones cada vez más escasean, esto se debe a que el mundo se está volviendo más egoísta. Los que más tiene no están dispuestos a velar por las necesidades de los que menos tiene. Algunas personas al ver que su prójimo está atravesando por una necesidad, lo pasan por alto, o solo se detienen a darles palabras de aliento y les dicen: tengan fe, que el día de mañana será mucho mejor que el de hoy. Estas palabras, aunque aparentemente fueron hechas con buenas intenciones, no sirven de nada para el que está atravesando por una necesidad, más bien, les puede causar incomodidad, dolor o indignación, de saber que las personas que más tienen, son egoístas y no están dispuestas a extenderles la mano.
Pese a su declaración de fe en Jesucristo, algunos creyentes se comportan de manera egoísta al igual que muchas personas que no creen en Dios. Pues estos creyentes, no se detienen a extenderles la mano a las personas que están atravesando por una necesidad física. Ellas por lo general, piensan que con solo decirles que el Señor les bendiga a los necesitados, es más que suficiente. Este comportamiento del creyente, no refleja una verdadera fe en Jesucristo, porque la verdadera fe mueve al creyente a realizar buenas obras en favor de los necesitados. La verdadera fe hace actuar al creyente tal como lo manifiesta el apóstol Santiago.
No todas las personas que afirman tener fe en Jesucristo, lo tienen, ya que la afirmación de fe de algunas personas, solo puede ser una aprobación intelectual, el estar de acuerdo con una serie de enseñanzas cristianas, y por lo tanto sería una fe incompleta. La verdadera fe transforma la conducta y el pensamiento de las personas desde su interior. Si la vida de los que profesan tener fe en Jesucristo no cambia, en realidad no creen las verdades que dicen creer. Delante de Dios, no les sirve de nada a las personas declarar que tienen fe si no lo demuestran con sus acciones. Esta declaración no trata de negar la importancia de profesar con los labios que se tiene fe, sino de recordar que una fe verdadera no puede permanecer encerrada en el corazón o en las palabras. La fe genuina se expresa en gestos de compasión, en manos extendidas, en compartir el pan con quien tiene hambre y en vestir al que está desnudo.
La fe sin buenas acciones, está muerta y es inútil. Con esto no se quiere decir que la salvación se gana por medio de las obras, sino que describe la naturaleza de la fe genuina. La fe salvadora es necesariamente fértil; produce obras como el árbol sano produce fruto. Una profesión de fe sin manifestación de buenas acciones, carece del aliento del Espíritu. Por lo tanto, la fe cristiana auténtica no es un asentimiento intelectual ni una experiencia emocional pasajera, sino una confianza vital en Jesucristo que inevitablemente transforma la manera de vivir, especialmente en la relación con los más vulnerables y necesitados de la sociedad.
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