Hay novelas que no se agotan con el paso del tiempo, sino que lo atraviesan. Me hallará la muerte pertenece a esa estirpe: una obra que hoy regresa a las librerías no como un ejercicio de nostalgia, sino como una relectura necesaria. Juan Manuel de Prada recupera una de sus novelas más ambiciosas para ponerla en diálogo con el presente, consciente de que sus preguntas —sobre la identidad, la culpa y el destino— siguen intactas.
Ambientada en distintos momentos de la España de posguerra y en escenarios que se expanden hasta el frente ruso de la Segunda Guerra Mundial, la novela arranca en el Madrid de 1942, donde Antonio y Carmen sobreviven a base de engaños y pequeñas estafas. La huida del protagonista, forzada por el infortunio y la traición, lo conduce a alistarse en la División Azul, un movimiento que marcará su destino y lo empujará hacia una experiencia extrema de violencia, desarraigo y pérdida.
A partir de ahí, Me hallará la muerte despliega una narración de gran aliento, que transita por la picaresca, la novela de aventuras, el relato bélico y el retrato moral. De Prada no busca una reconstrucción histórica complaciente, sino una exploración profunda de personajes sometidos a circunstancias límite, obligados a reinventarse constantemente para sobrevivir. La identidad, uno de los grandes ejes de la novela, se presenta como un territorio inestable: los nombres cambian, las lealtades se quiebran y las máscaras se convierten en una forma de resistencia.
La segunda parte de la obra, situada ya en los años cincuenta, devuelve al protagonista a un Madrid sombrío y contradictorio, donde el pasado no termina de cerrarse y la culpa se filtra en cada decisión. En este tramo, la novela adquiere un tono más introspectivo y moral, sin renunciar a la intriga ni a la tensión narrativa. De Prada construye así un fresco complejo sobre una época marcada por la ambigüedad, el silencio y la necesidad de olvidar.
El autor, en conversación
El artículo se acompaña de una entrevista en audio con Juan Manuel de Prada, en la que el escritor reflexiona sobre el origen de la novela y las razones que lo han llevado a recuperarla ahora. En la conversación, el autor subraya que Me hallará la muerte es, ante todo, una novela sobre el precio de las decisiones y sobre cómo la historia —personal y colectiva— acaba alcanzando siempre a quienes creen haber escapado de ella.
De Prada también aborda el peso de la documentación histórica, especialmente en los episodios ambientados en la guerra y el cautiverio, y defiende la necesidad de una literatura que no simplifique el pasado ni convierta a sus personajes en símbolos planos. Para el escritor, la novela sigue siendo el espacio privilegiado para explorar la complejidad moral del ser humano, incluso —o especialmente— en los contextos más incómodos.
Una obra que dialoga con el presente
Leída hoy, Me hallará la muerte se revela como una novela plenamente vigente. No solo por su ambición formal o su potencia estilística, sino por su voluntad de incomodar al lector y obligarlo a mirar de frente a personajes que no buscan redención fácil. Juan Manuel de Prada firma aquí una obra exigente, densa y profundamente literaria, que reafirma su lugar como uno de los narradores más singulares del panorama español contemporáneo.
Entrevista: Julián Garvín:
Juan Manuel de Prada, una voz imprescindible en castellano
Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) es escritor, articulista y ensayista. Autor de una extensa obra narrativa, ha sido reconocido por su estilo barroco y su atención constante a los conflictos morales y las contradicciones del ser humano. A lo largo de su trayectoria ha alternado la novela, el ensayo y el periodismo cultural, consolidándose como una de las voces más personales de la literatura española actual.
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