Caracas, 2026 – En una entrevista exclusiva con Cada Tarde, Iván Simonovis, consultor de seguridad e inteligencia y excomisario de la policía judicial, ofreció un análisis exhaustivo sobre la situación actual del régimen venezolano, sus fracturas internas, la influencia extranjera y las operaciones de inteligencia que han marcado los recientes cambios políticos en el país.
Simonovis afirmó que tras los acontecimientos del 3 de enero, el régimen enfrenta una crisis interna sin precedentes, marcada por traiciones, desconfianza y rivalidades de poder.
“El régimen está atrapado entre la traición y la presión internacional. Cada actor dentro de la estructura de poder sabe que cualquier error puede costarle caro”, señaló.
Según Simonovis, la reciente detención de líderes opositores y las declaraciones de figuras como Diosdado Cabello muestran que existe un tira y afloja entre la presidencia y los actores clave del poder, en particular sobre quién controla áreas críticas como finanzas, petróleo y seguridad.
“Cabello no tiene otra opción que jugar duro hasta el final. Es como un delincuente atrincherado: la única forma de sobrevivir es resistir a toda costa”, explicó.
El experto aseguró que, aunque públicamente el régimen proyecta unidad, internamente existe un hervidero de sospechas y rivalidades, donde cada actor evalúa constantemente las posibles traiciones de sus compañeros. Simonovis detalló que la operación del 3 de enero fue posible gracias a información de inteligencia absolutamente privilegiada, combinada con un grupo táctico altamente preparado y el factor sorpresa.
“Una de las antenas que tumbaron fue la del Ministerio de la Defensa, mientras otras, como las de Televen, continuaron operando. Eso no es casualidad, es inteligencia de alto nivel”, subrayó.
Destacó la participación de oficiales clave como el capitán Escalona, responsable de manejar información sensible que permitió planear la operación con precisión, e incluso se manipularon rumores sobre su muerte como estrategia de desinformación dentro del régimen.
Simonovis señaló la profunda influencia de Cuba dentro del aparato de seguridad del régimen, con personal cubano presente en puestos clave de la presidencia.
“Cuando 32 personas de la seguridad presidencial son de otro país, eso evidencia una influencia enorme. Pero ahora se han dado cuenta que no tiene sentido mantener personal allí, porque corren los mismos riesgos que los 32 que fallecieron”, explicó.
También destacó la relevancia de Estados Unidos en la operación política y militar, subrayando que cada embajador o representante enviado por Washington tiene un perfil estratégico, con experiencia en agencias de inteligencia, y está allí para cumplir misiones críticas.
“No es al azar. Cada nombramiento responde a un objetivo, y no es igual mandar un embajador a Venezuela que a Noruega”, afirmó.
Simonovis aseguró que figuras como Álex Saab serán trasladadas a Estados Unidos, mientras que el caso de Raúl Gorrín es más complejo debido a su manejo de cuentas y sobornos del régimen. Además, el régimen enfrenta una orden clara desde Washington para liberar presos políticos, y los intentos de retrasar el cumplimiento solo generan mayores riesgos internos.
Respecto a los grupos armados en el Arco Minero del Orinoco, el consultor afirmó que siguen activos, apareciendo y desapareciendo según la situación política, y denunció la existencia de aproximadamente 3.000 hombres preparados, algunos funcionarios del D5 y otros sin identificación clara, que participan en operaciones de captura.
Simonovis enfatizó que la intervención y presión estadounidense no se limita a sanciones o liberación de presos:
“Esto es un tema geopolítico. Estados Unidos no permitirá que Irán, China o Rusia establezcan presencia que atente contra su seguridad. Cada movimiento del régimen está siendo monitoreado”.
Cerró su análisis con un mensaje contundente sobre la situación del régimen:
“El régimen puede retrasar las cosas, maniobrar, pero no puede sostenerse indefinidamente. La combinación de traición interna, miedo, grupos armados y presión internacional ya entró en una fase irreversible”.
Simonovis subrayó que los cambios tras el 3 de enero son solo el inicio de una transformación mayor, que requerirá vigilancia, inteligencia y estrategia para consolidar el retorno a la democracia en Venezuela.