#106 ¿Por qué la historia?
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En la Biblia encontramos historia y doctrina, victorias y tragedias, consuelo y advertencias. El autor de Hebreos declara:
“Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.” (Hebreos 4:12, NVI)
En sus páginas encontramos los orígenes de la iglesia, la expresión local y única del Cuerpo de Cristo. Desde un comienzo humilde con doce apóstoles —incluyendo a uno que lo traicionaría—, Jesús trajo una enseñanza que cumplía miles de años de historia y profecía. Trajo una voz nueva, con autoridad, amor, claridad y esperanza. El resto, como dicen, es historia… o Su historia.
Un vistazo a la historia documentada de la iglesia revela un relato fascinante y revelador. La mayoría piensa en la iglesia como una institución occidental, dominante en Europa desde la época de los césares y en las Américas desde el siglo XVI. Sin embargo, en sus primeros siglos, la iglesia creció más en Asia y África que en Europa. De los cinco patriarcas originales, sólo uno estaba en Occidente (Roma); los demás se encontraban en Alejandría, Jerusalén, Antioquía y Constantinopla.
Hoy la iglesia está creciendo más en el Sur que en el Norte. Mientras el cristianismo europeo declina, en América Latina, África y Asia crece rápidamente. Los medios de comunicación suelen anunciar la supuesta “muerte” del cristianismo y critican tanto a católicos como a evangélicos, retratándolos como irrelevantes o anticuados.
Pero la realidad es distinta: la iglesia —católica, pentecostal, evangélica y otras expresiones— está creciendo, especialmente fuera de Europa y Norteamérica. Aunque algunos afirman que el islam es la religión de más rápido crecimiento, la verdad es que el cristianismo sigue siendo la fe más grande del mundo, con más de 2.200 millones de creyentes, gracias en gran parte a su expansión en América Latina, África y Asia.
Philip Jenkins, profesor de historia en la Universidad de Baylor y autor de The Next Christendom, documenta esta expansión, a la que llama “el cristianismo del sur global”. Predice que para 2025, el 50% de los cristianos del mundo estarán en África y América Latina.
No es sorpresa que, en 2013, el cónclave papal eligiera al cardenal Jorge Mario Bergoglio, de Buenos Aires, Argentina, como papa. Tomó el nombre de Francisco, sucesor de san Pedro y líder de la Iglesia Católica. Más recientemente, el 8 de mayo de 2025, el cónclave eligió al cardenal estadounidense Robert Francis Prevost como nuevo papa, tomando el nombre de León XIV. Con ello se convirtió en el primer papa estadounidense en la historia, un hecho que subraya cómo el centro de gravedad del catolicismo continúa desplazándose hacia el hemisferio occidental.
El cristianismo no sólo está sobreviviendo en el sur global; está experimentando un renacimiento radical, con un retorno a sus raíces bíblicas y un énfasis en las verdades esenciales por encima de las tradiciones denominacionales. Incluso en Estados Unidos, puede que estemos viviendo tiempos verdaderamente revolucionarios.