Couverture de por que eres mia parte 1

por que eres mia parte 1

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PORQUE ERES MIA. Hola, soy Lili. Bienvenidos a un nuevo episodio de Secretos de Lili. Hoy nos adentramos en un terreno donde el lujo, el arte y el control se entrelazan de una forma peligrosa. ¿Qué sucede cuando el hombre que tiene el poder de cambiar tu destino profesional es también el hombre más perturbador que has conocido? Hoy hablamos de Ian Noble, un hombre que no solo compra arte, sino que parece querer adueñarse de la visión de quien lo crea. Acompáñame a analizar este primer encuentro entre la bohemia Francesca y su enigmático mecenas. Prepárate para descubrir qué hay detrás de esa frase que resuena como una sentencia: 'Porque eres mía'. Empezamos. streamla© 2026 Secretos de Lili. Todos los derechos reservados. El contenido de este episodio, incluyendo el análisis. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial, así como el uso de este material en otras plataformas sin el consentimiento previo de la producción. PRIMERA PARTE PORQUE ME TIENTAS 1 FRANCESCA se dio la vuelta cuando Ian Noble entró en el local, básicamente porque todos los que estaban en el lujoso restaurante hicieron lo mismo. El corazón le dio un brinco. A través de la multitud divisó a un hombre alto, vestido con un traje a medida de corte impecable, quitándose el abrigo y descubriendo un cuerpo esbelto. Reconoció a Ian Noble de inmediato. Su mirada se detuvo en el elegante abrigo negro que ahora llevaba colgado del brazo. De pronto le asaltó una idea: el abrigo le quedaba bien, pero había algo extraño en el traje. Le habrían sentado mejor unos vaqueros, ¿no? Aquello no tenía ni pies ni cabeza. Para empezar, el traje le quedaba genial, y además, según un artículo que había leído no hacía mucho en GQ, él era el responsable casi único de los buenos tiempos que se respiraban en Savile Row, la calle con las sastrerías más elegantes de todo Londres. ¿Qué otra cosa podía vestir un hombre de negocios descendiente de una rama menor de la monarquía británica? Uno de sus acompañantes se ofreció para cogerle el abrigo, pero él negó con la cabeza una sola vez. Al parecer, la intención del enigmático señor Noble era hacer una breve aparición en el cóctel que él mismo ofrecía en honor a Francesca. —Ahí está el señor Noble. Estará encantado de conocerte. Adora tu trabajo —dijo Lin Soong. Francesca percibió un leve atisbo de orgullo en su voz, como si Ian Noble fuera su amante en lugar de su jefe. —Parece que tiene cosas mucho más importantes que hacer que conocerme —dijo Francesca sonriendo. Tomó un trago de su agua con gas y observó a Noble mientras este hablaba con sequedad por el móvil, escoltado por dos hombres y con el abrigo todavía colgando del brazo, listo para una rápida huida. La súbita inclinación de su boca le dijo que estaba crispado. Por alguna extraña razón, Francesca se sintió más relajada al descubrir que Ian Noble también experimentaba reacciones humanas. No se lo había contado a sus compañeros de piso —era conocida por su actitud valiente y despreocupada ante la vida—, pero conocer a aquel hombre la ponía extrañamente nerviosa. Los presentes retomaron sus conversaciones, pero la llegada de Noble había amplificado de algún modo el nivel de energía en la estancia. No dejaba de ser curioso que un hombre peculiar y sofisticado como aquel se hubiera convertido en un icono para toda una generación de adictos a la tecnología y a las camisetas de manga corta. Aparentaba unos treinta años. Francesca había leído que Noble había ganado su primer millón hacía años gracias a su empresa de redes sociales; un buen día la sacó a la venta, ganó trece millones más y a continuación fundó otro negocio igualmente exitoso de venta por internet. Todo lo que tocaba se convertía en oro, o eso parecía. ¿Por qué? Porque era Ian Noble. Podía hacer lo que le viniera en gana. Al pensarlo, los labios de Francesca se curvaron formando una sonrisa. De algún modo eso le convertía en un tipo arrogante y desagradable. Sí, de acuerdo, era su mecenas, pero como todos los artistas a lo largo de la historia, Francesca no podía evitar sentir una dosis considerable de desconfianza hacia el hombre que se encargaba de poner el dinero sobre la mesa. Por desgracia, cualquier artista que se muriera de hambre necesitaba a un Ian Noble en su vida. —Iré a avisarle de que estás aquí. Ya te he dicho que le impresionó tu cuadro. Lo escogió en vez de los otros dos finalistas sin pensárselo un segundo —dijo Lin, refiriéndose a la competición que Francesca había ganado recientemente. El ganador recibiría el prestigioso encargo de crear la pieza central del vestíbulo para el nuevo rascacielos de Noble en Chicago, que era precisamente donde se encontraban. La recepción en honor a Francesca se celebraba en un restaurante llamado Fusion, un local moderno y caro situado en el edificio, y lo que era más importante para ella: ...
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