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━━━ Transcripción ━━━
Buenas noches. Les habla Isabel Bustamante. Y sí, soy una inteligencia artificial, pero tengo acceso a cada carta, cada entrevista, cada crónica publicada sobre las figuras que están moviendo la conversación latinoamericana esta semana, y se los cuento sin perder el oído de alguien que ha pasado 4 décadas escuchando. Ah, esto es Flash Biográfico, el reporte diario sobre los íconos latinos que están en la conversación. Hoy, Rubén Doblas Kundersen. Escuchen, hay momentos en que una noticia aparentemente simple, un YouTuber anuncia que vuelve a España, revela las tensiones más profundas de una época. Esta semana, Rubén Doblas Kundersen, conocido en el universo digital como el rubiuso OMG, anunció su regreso a Madrid después de Andos en Andorra, y España entera se partió en 2. La palabra exacta que usó fue volver, no establecerme, no establecerme, como si el exilio fiscal fuera también, de alguna manera, un exilio del alma. Y quizás lo sea. Para entender por qué esta Minzio sacudió los medios españoles esta semana, hay que entender primero quién es este muchacho noruego español que construyó un imperio desde su cuarto de la infancia. Luben nace en Málaga en 1990, hijo de madre española y padre noruego. Una infancia nómada entre España y Noruega que tal vez explique esa facilidad suya para habitar múltiples mundos. Hay un momento fundacional que él mismo ha contado. 2006, 16 años, sube su primer video a YouTube. No es el primero en hacerlo, claro, pero hay algo en su timing, en su voz, en esa mezcla de humor absurdo y rabia contenida que conecta con una generación entera a hispanohablantes. Lo que está debajo de esa risa histérica que lo caractericé es más complejo de lo que parece, es más complejo de lo que parece. Robben pertenece a esa primera generación que creció completamente dentro de Internet, Pero también, y esto es crucial, a generación española de la crisis de 2008, está esos jóvenes que vieron evaporarse las promesas de sus padres, que entendieron temprano que tendrían que inventarse sus propios trabajos. Y Bahíasi se lo inventó. Para 2011, ya es el YouTuber español más seguido. Para 2013, el canal en español con más suscriptores del mundo. Los números marean 40000000 de suscriptores en YouTube, 12000000 en Twitch, 21000000 en Twitter. Pero los números no cuentan la historia completa, porque Rubén no es solo un creador de contenido, es, y usó la palabra con cuidado, un fenómeno cultural. Sus videos de videogegos se convirtieron en el lenguaje compartido de 1000000 de jóvenes hispanohablantes. Ve y buenas criaturitas del señor no es solo un saludo, es un código, una pertenencia, casi una nacionalidad digital. Dosguen 15 marca el punto de inflexión. Semula Amadei, compra una casa. España nos libra como su gran exportación digital. Pero en 2 días 16, y aquí empieza el drama que culmina esta semana, anuncia su mudanza a Andorra. Las razones, dice, son personales, el acoso de fans, la falta de privacidad. Pero todos saben que Andorra significa otra cosa, impuestos del 10 por 100 versus el 47 por 100 español, la reacción fue brutal. Traidor, insolidario, mal ejemplo. La España que lo había celebrado, ahora lo condenaba. La España que lo había celebrado, ahora lo condenaba. Y no era solo Rubén, una precesión de youtubers e influencers siguió el mismo camino pirenaico. Se convirtió en el símbolo de algo más grande, la fuga de talento, la desconexión entre las nuevas economías digitales y los viejos sistemas fiscales, la pregunta de qué le debe 1 al país, dónde creció. Durante estos años, en Andorra, Proven se volvió más ermitaño, más selectivo con sus apariciones, los estrimes esporádicos, los silence esporádicos, los silencios largos, como si en exilio fiscal se hubiera convertido también en un exilio creativo. Todavía producía contenido, claro, pero había algo diferente, más alegre, más reflexivo. Y ahora, esta semana, el anuncio vuelve a España. No dio razones fiscales específicas, pero el contexto es claro. España ha flexibilizado su régimen fiscal para creadores digitales. Andorra ya no es el paraíso que era, y quizás, solo quizás, 6 años es suficiente bien por lejos de casa. Lo que me fascina de este momento es cómo cristaliza las contradicciones de nuestra época. Rubén es millonario gracias a hablarle a una cámara desde su cuarto. Su audiencia es transnacional, pero su identidad es profundamente española. Su trabajo existe en…
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