Épisodes

  • RG-10 Las obras de la carne
    Sep 25 2025
    Las obras de la carne

    “Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”

    Romanos 8:12-14 nos recuerda que los que viven conforme a la carne van por camino de muerte mas los que hacen morir las obras de la carne, obtendrán vida.

    Esto parece extraño en la sociedad en la que vivimos, donde se nos anima a buscar siempre nuestro propio bien: ¡Hazlo tu manera! ¡Sigue tu corazón! ¡Tú lo vales! ¡Tu felicidad es lo que importa! ¡Hay que vivir! ¡Tengo que mirar por mí!
    ¿Has escuchado alguna de estas frases? Lo que se valora es buscar nuestro propio bien, mirar por nosotros mismos y disfrutar el momento.

    Mas Dios dice en Su Palabra, “Haz morir las obras de la carne y vivirás” Jesús dijo: “todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.” (Lucas 9:24) Es una paradoja. Cuando vivimos para Dios, Él mira por nuestro bien.

    “Porque los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.”

    Si eres una hija de Dios, las obras de la carne no tienen cabida en tu andar diario. Pablo dice en Romanos que por el Espíritu Santo, podemos hacer morir las obras de la carne”
    Y en Gálatas 5:16-18 vemos cómo hacerlo: Dice “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.” Cuando cortamos el suministro a la carne, esta se debilita y muere. Del mismo modo puede ocurrir al revés si descuidamos el Espíritu. Si tienes descuidado el Espíritu, examina tu corazón, porque, dice Dios, que el que no vive en el Espíritu no es su hijo. ¿Has nacido tú de nuevo?

    Nos dice en Gálatas: “ el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.”

    Pablo quiere decir, como leemos en Romanos 6, que una vez en Cristo, ya no somos esclavas del pecado. Ahora somos libres para no servir esos deseos carnales. ¿Y cuáles son las obras de la carne?

    En Gálatas 5 encontramos una lista que no es exclusiva ni exhaustiva. Hay sin duda muchas otras manifestaciones de la carne, pero aquí vemos unas cuantas:

    “manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia; hasta aquí puede que digas: estoy bien, no estoy metida en prácticas inmorales.

    Bien, sigue Pablo: “idolatría, hechicerías” Esto es, depender de otra cosa que no sea Dios. Buscar la felicidad en otro lugar, de otro modo, a tu manera, sin Dios.

    Continúa con la lista: “enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios.” Ah, homicidios no, dices, pero recuerda lo que dijo Cristo, que si insultas a tu prójimo, despreciándolo en tu corazón, ya eres culpable de homicidio. Que Dios nos ayude con nuestra relaciones y las actitudes que permitimos hacia otros.

    Y Pablo concluye con “borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Ya lo había dicho antes. Los excesos, la inmoralidad, la falta de amor por Dios y el prójimo, la falta de la presencia del Espíritu Santo en el corazón son las obras de la carne que no nos permiten tener comunión con el Padre.

    Examínate ¿encuentras evidencias de las obras de la carne en tu vida? Clama a Dios, asegúrate que de verdad eres su hija. Y si tienes ya el Espíritu, no alimentes la carne. Corta el suministro. Deja que por el poder del Espíritu de Dios que mora en ti vayan muriendo las obras de la carne.
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  • RG-08 Contrastes en la Biblia
    Sep 23 2025
    Contrastes en la Biblia

    Puede que hayas estado pensando mientras hablábamos de la luz y las tinieblas, que la Biblia trata otros contrastes que nos ayudan a discernir entre aquello que nos acerca a Dios y aquello que nos aleja de Él.
    Demos un paseo por las Escrituras para contrastar algunos de estos:

    En el principio, en Génesis 1 leemos que Dios hizo la luz, y separó la luz de las tinieblas. Y hemos visto ya, en diferentes textos a través de la Biblia que Dios es luz, y que el que le sigue no anda en tinieblas. No es posible vivir en la luz y en las tinieblas al mismo tiempo. En Cristo no hay tinieblas. Y porque Él es la luz del mundo, nosotros también podemos ser la luz del mundo en Él.

    Veamos otros contrastes: Deuteronomio 30:15 vemos otro dos contrastes; dice “Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal;” Y en Jeremías 21:8: `He aquí, pongo delante de vosotros el camino de la vida y el camino de la muerte.” No podemos andar por la vida y la muerte; no podemos escoger al mismo tiempo el bien y el mal. Escojamos hoy la vida, escojamos el bien que Dios nos da.

    Encontramos en Ezequiel, Juan, Romanos, Corintios, Gálatas el contraste entre la carne y el Espíritu. Tomaremos más tiempo para estudiar este contraste que presenta Dios en múltiple textos. Es diferente de los anteriores porque en un cuerpo humano la carne y el Espíritu han de coexistir mientras vivamos. Cuando Dios nos creó, nos creó cuerpo y alma. Nuestra alma es la que da vida a nuestro cuerpo mortal, y el cuerpo es el que sirve al alma. En el momento en que conocemos a Cristo, su Espíritu santo viene a morar en nuestro cuerpo físico también. Y durante nuestro tiempo en la tierra, Dios nos pide que miremos más bien por el bienestar del alma, viviendo en el Espíritu, y no satisfaciendo los deseos de la carne. 2 Corintios 10:3 dice que aunque andamos en la carne, no militamos según la carne.” Tenemos al Espíritu de poder en nosotros.

    Del mismo modo vemos un contraste entre el viejo hombre y el nuevo hombre. Cuando conocemos a Cristo y llegamos a ser una nueva criatura, nuestro viejo hombre no desaparece por completo. Sería fantástico si lo hiciera. Pero las buenas noticias es que el viejo hombre desaparecerá, cuando en el momento de la glorificación seamos transformados. Entonces solo permanecerá lo nuevo, pues lo viejo ya habrá pasado. En esta vida debemos hacer morir la carne, despojarnos del viejo hombre, viviendo en alerta constante para vivir en el Espíritu, agradando a Dios. Mas llegará el día en que esta lucha no será más, y podremos disfrutar una eternidad de completa paz con el Salvador.

    Observamos en el antiguo y el nuevo testamento el contraste entre el sabio y el necio, y se nos anima a buscar la sabiduría, porque como la luz y las tinieblas, la sabiduría echa fuera la necedad. Vemos también las cosas que son de arriba y aquellas que son de la tierra, las divinas y las diabólicas, que no provienen de Dios.

    Al contrastar opuestos, podemos aprender a separar aquellas cosas que Dios odia de aquellas que lo glorifican. La muerte y la vida, la carne y el Espíritu, el viejo hombre y el nuevo hombre, las cosas de la tierra y las cosas de arriba, la necedad y la sabiduría, y seguro que puedes encontrar otras más que muestran un contraste entre lo que es del mundo y lo que es de Dios.

    Escojamos hoy a Cristo, el camino de salvación; escojamos hoy la vida, y vivamos para glorificar a Dios.
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