El 2025 fue un año duro. Un año de cansancio, procesos, silencios y luchas que muchos vivieron en lo profundo del corazón. En este mensaje, compartido desde la realidad de la iglesia y de la comunidad hispana en Tacoma, reflexionamos sobre el dolor, el desgaste y la fidelidad de Dios en medio de la prueba.
Basados en una palabra escrita desde las ruinas, recordamos que aunque haya temporadas difíciles, Dios no ha terminado con Su casa. Esta predicación no busca emocionar superficialmente, sino confrontar, formar carácter cristiano y llevarnos a un quebrantamiento sincero delante de Dios.
Es un llamado a no seguir iguales, a permitir que Dios nos forme en medio de la tribulación, y a entrar al 2026 con esperanza, fe y un corazón rendido, creyendo que aún hay gloria por manifestarse en la iglesia y en nuestras vidas.
Un mensaje honesto, y profundo para todo aquel que llegó cansado… pero sigue creyendo.